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como saber si te roban el WIFI 4 nuevas aplicaciones

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Una red Wifi se ha convertido en un conjunto de dispositivos conectados y compartiendo información, principalmente en Internet. Teléfonos, tablets, televisores, enchufes y bombillas conectadas, electrodomésticos, robots aspiradores y muchos más.

Es difícil saber cuántos dispositivos tiene conectados a la red Wifi en uso.

Gracias a las apps de analizadores de red se puede saber qué dispositivos tiene conectados a su red Wifi, organizarlos mejor e incluso identificar a los ladrones del Wifi.

Se pueden usar desde un teléfono inteligente y escanear en segundos.

Aplicaciones para comprobar si le están robando el Wifi

Si se quiere conocer mejor la red Wifi sin pasar por un router, aquí se presentan 4 aplicaciones móviles que se pueden instalar en iPhone y Android.

Con estas apps, los dispositivos conectados aparecerán en la lista para que puedan ser administrados mejor y bloquear los que no se quieran en la red.

Network Analyzer

Esta app tiene una gran combinación de herramientas para el análisis de red, disponible en iPhone y Android útil para cualquier dispositivo conectada a la red Wifi. Análisis de velocidad, escaneo de puertos y más.

Según lo que uno tenga, esta aplicación permite ver los dispositivos conectados a la red Wifi local. Específicamente, se puede apreciar una lista de direcciones IP locales, nombres de dispositivos y/o fabricantes, direcciones MAC y otra información de interés.

Network Analyzer también puede ser útil para analizar todas las redes Wifi cercanas para saber cuál es la más óptima, detectar incompatibilidades y/o saber si la conexión es segura.

WiFiman

Aunque su función estrella es analizar la velocidad y el ping de su conexión WifiWiFiman es una aplicación móvil que permite saber más sobre su red inalámbrica.

Mostrará una lista de dispositivos conectados a la misma red Wifi a la que se conectó un teléfono iPhone o Android.

Además de la velocidad, el usuario obtendrá información completa sobre su red Wifi: nivel de seguridad, canal y distancia, clientes conectados a la red.

Al mismo tiempo, en el apartado de dispositivos conectados los verá ordenados y categorizados. Además, se tendrá una hoja de datos de cada uno que incluye datos útiles como la dirección IP o MAC.

WiFiman también se usa para crear un mapa de señal para que se puedan encontrar los mejores canales para obtener todas las señales Wifi disponibles.

Fing

Es un escáner de red veterano que ha mejorado mucho a lo largo de los años. Primero, ayudará al usuario a escanear dispositivos conectados a la misma red Wifi del teléfono inteligente. Funciona con iPhone Android, pero también con Windows y macOS.

Se pueden apreciar los dispositivos descubiertos, el IP local y, en algunos casos, el modelo y/o fabricante del dispositivo y el MAC.

Al importar el archivo de cada dispositivo, se verá más información relacionada con cada dispositivo y así se podrá notar la diferencia entre el dispositivo conectado y un dispositivo desconocido.

Es importante verificar la latencia y la velocidad de Internet de su red Wifi. Realice análisis de NetBIOSUPnPSNMP, Bonjour y otras conexiones y estándares. Además, se puede escanear puertos, encontrar DNS, entre otros.

WeeNet

Exclusivamente para AndroidWeeNet analiza la red Wifi de diferentes formas. Admite NetBiosUPnPBonjourPingTraceRoute, WHOIS y DNS, entre otros.

Esta aplicación puede analizar la propia red, buscar redes Wifi cercanas y/o mostrar una lista de dispositivos conectados a la misma red Wifi a la que está conectado un teléfono.

Así verá el nombre de red, dirección IP y otros datos de interés si se visita su ficha técnica. Los usuarios de WeeNet encontrarán el mejor lugar para poner su red Wifi, pues detectará todos los dispositivos conectados y finalmente, encontrará intrusos y ladrones de Wifi para bloquearlos del router.

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La IA no es inteligente, solo automatiza el razonamiento

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Un modelo de lenguaje tiene la capacidad de argumentar con solidez una política pública y, segundos más tarde, sostener la postura contraria. Mientras que en un ser humano esta versatilidad reflejaría flexibilidad mental o pura retórica, en la máquina obedece simplemente a un cambio de instrucción (prompt). La fluidez del texto no revela qué ha comprendido el sistema ni su grado de compromiso con lo que afirma.

Articular argumentos no equivale a comprender su significado real, su pertinencia o el alcance de sus consecuencias. En la experiencia humana, estas dimensiones operan entrelazadas bajo el concepto general de inteligencia. Sin embargo, el avance de la tecnología actual nos exige segmentar estos procesos de forma más rigurosa.

Para entender esta diferencia, la filosofía clásica distinguía entre ratio e intellectus. Como explicaba Tomás de Aquino, no se trata de dos mentes distintas, sino de dos modos de operar: la ratio avanza paso a paso infiriendo y justificando, mientras que el intellectus capta la verdad de fondo de forma inmediata. Hoy en día, un algoritmo puede replicar una cadena lógica impecable sin entender realmente por qué sus premisas son válidas o cuándo dejan de ser aplicables.

Aunque estas nociones nacieron para describir la mente humana, sirven de analogía para el entorno digital: los modelos organizan datos, completan esquemas argumentales y simulan inferencias con gran precisión. Su alto rendimiento discursivo no implica que posean inteligencia en sentido amplio, sino que han logrado automatizar la mecánica del razonamiento sin alcanzar la verdadera comprensión.

El intento de mecanizar el pensamiento viene de lejos. En el siglo XVII, Hobbes definió el razonamiento como un mero cálculo, y en 1950 Alan Turing replanteó el debate con su famoso «juego de imitación» para evaluar si una máquina podía hacerse pasar por humana. Aquel experimento abrió una fructífera ruta de investigación, pero no resolvió el misterio de qué significa pensar.

Por su parte, el procesamiento estadístico del lenguaje también tiene precedentes clave. En 1913, Andréi Márkov analizó miles de letras para calcular la probabilidad de transición entre vocales y consonantes, mientras que Claude Shannon construyó en 1948 patrones del idioma inglés agregando contexto. Aunque las frases resultantes parecían cada vez más naturales, carecían de intención comunicativa.

Los modelos actuales llevan esa lógica estadística a un nivel masivo: procesan fragmentos de texto y prevén la palabra más probable dentro de un contexto gigante. Su objetivo durante el preentrenamiento es generar secuencias coherentes, no verificar su veracidad. Por ello, una respuesta perfectamente redactada puede contener verdades o falsedades por igual, ya que la fluidez sintáctica no garantiza la validez de los datos.

Esta realidad genera un debate abierto en la comunidad científica. Parte de los lingüistas argumenta que manipular reglas del lenguaje sin contacto real con el mundo impide la existencia de un significado verdadero. En contraste, otros investigadores señalan que las complejas conexiones internas que aprende el modelo constituyen una forma válida de representación conceptual.

La evidencia actual muestra que estos sistemas han aprendido patrones lingüísticos extraordinariamente complejos, pero una respuesta correcta no demuestra la comprensión subyacente. En términos analógicos, la IA destaca como una herramienta avanzada de ratio, pero carece por completo de intellectus.

Esta distinción cobra vital importancia cuando las respuestas automáticas influyen en el mundo real. En el sector salud, un algoritmo puede resumir historiales médicos, pero es el especialista quien debe evaluar los síntomas y responsabilizarse del tratamiento. En el ámbito legal, la máquina redacta borradores de contratos en segundos, pero la validación y firma quedan en manos del abogado. En la investigación, los modelos pueden sugerir hipótesis, pero la validación empírica corresponde al científico.

A esto se suma un importante riesgo social: al atribuir capacidad intelectual a las máquinas basándonos solo en su velocidad y volumen, corremos el riesgo de redefinir la propia inteligencia humana bajo parámetros puramente cuantitativos. En una cultura impulsada por la eficiencia inmediata, procesos clave como la deliberación, la verificación de fuentes y el cuestionamiento crítico corren el peligro de ser relegados por considerarse improductivos.

El propio concepto de «inteligencia artificial» nació en la propuesta de 1955 para el histórico seminario de Dartmouth. Sus impulsadores planteaban que cualquier aspecto del aprendizaje podría describirse minuciosamente para ser simulado por una máquina. Conviene enfatizar ese verbo: simular los aspectos externos del pensamiento no equivale a replicar la mente en su totalidad.

Siete décadas después, los avances han superado cualquier previsión inicial, dando lugar a herramientas potentes que agilizan el trabajo intelectual. Sin embargo, resulta crucial evitar confundir el rendimiento técnico con la capacidad de comprensión. Saber responder no lo es todo; la verdadera inteligencia radica en entender el porqué de la respuesta, sus límites y cómo actuar ante ella.

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Bebés modificados genéticamente: La ciencia está lista, pero la ética aún no

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Nuevas investigaciones con técnicas de edición de bases demuestran que es posible modificar el ADN embrionario con una precisión sin precedentes, lo que acerca la posibilidad de la terapia génica hereditaria, pero reabre intensos dilemas bioéticos.

Investigadores de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Columbia han logrado modificar embriones humanos tempranos utilizando «edición de bases». Esta versión refinada de la tecnología CRISPR permite alterar letras individuales del ADN sin romper la cadena genética, reduciendo sustancialmente el riesgo de provocar anomalías cromosómicas graves en comparación con métodos anteriores.

Entre los principales hallazgos, el equipo de Cambridge desactivó el gen NANOG —fundamental para la formación del embrión y la placenta— para descifrar el desarrollo celular temprano. Por su parte, el estudio de Columbia intervino los genes PCSK9 y HBG, vinculados al control del colesterol y la producción de hemoglobina, confirmando una mayor exactitud en el proceso.

A pesar del avance, los científicos advierten que la aplicación clínica de esta tecnología afronta dos limitaciones técnicas críticas:

  • Mosaicismo: la edición genética no siempre se refleja en la totalidad de las células del embrión.
  • Efectos fuera de objetivo: alteraciones imprevistas en zonas no planificadas del genoma.

El progreso técnico ha reactivado la discusión ética mundial. Mientras la comunidad científica destaca su potencial para prevenir enfermedades hereditarias graves, expertos en bioética advierten sobre el riesgo de derivar hacia la creación de «bebés de diseño» y acentuar brechas de desigualdad social. Por el momento, la modificación de la línea germinal humana continúa prohibida en más de 70 países hasta contar con garantías absolutas de seguridad.

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Los robots humanoides de China han estado apoderándose del mercado global. Ahora EE.UU. los prohíbe

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La Administración Trump prohibió las nuevas importaciones de robots humanoides, cuadrúpedos y convertidores de potencia clave de fabricantes extranjeros, citando «riesgos inaceptables» para la seguridad nacional, la ciberseguridad y la infraestructura crítica de Estados Unidos.

La medida, impulsada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) se basó en una determinación de seguridad nacional tomada el lunes por un organismo interinstitucional convocado por la Casa Blanca, que advirtió que los robots conectados a internet podrían plantear riesgos para la privacidad de los datos y vulnerabilidades de ciberseguridad. Funcionarios estadounidenses han planteado anteriormente preocupaciones similares para bloquear la venta de vehículos eléctricos fabricados en China en Estados Unidos.

El veto busca proteger la cadena de suministro estadounidense en medio de la creciente rivalidad tecnológica entre Washington y Pekín. China lidera el sector a nivel global con más de 140 fabricantes y concentró el 90% de los envíos mundiales el año pasado.

En respuesta, la cancillería china acusó a EE.UU. de abusar del concepto de seguridad nacional y advirtió que el proteccionismo perjudicará a las empresas y consumidores estadounidenses. Mientras los fabricantes chinos anticipan redirigir sus exportaciones hacia Europa, analistas prevén que la restricción beneficiará a competidores estadounidenses como Tesla, Figure AI y Boston Dynamics.

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