La misión de Artemis II está llegando a su fase final, y es importante que ustedes sepan que el Módulo de Servicio Europeo (ESM-2) de Orion, fue fabricado por la compañía francesa Airbus.
Por encargo de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) fue construido el ESM-2, que tiene la función de ser la fuente de energía de la nave espacial Orion de la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA).
¿Qué es lo que hace el ESM-2? Además de proporcionar la energía dentro de la nave, también es la responsable de brindarles la propulsión necesaria, así como el aire y el agua, además de contar con controles térmicos, para la mejor estancia de los cuatro astronautas que van a bordo de la aeronave; todos estos elementos necesarios para la sobrevivencia en el espacio exterior.
Al respecto, Marc Steckling, el responsable de Earth Observation, Science and Space Exploration de Airbus, afirmó a través de un comunicado:
“La transición de Artemis I a Artemis II supone el paso de un vehículo de prueba a un espacio habitable…Cuando Reid Wiseman y su tripulación activen los motores del ESM para abandonar la órbita terrestre, también estarán confiando en el trabajo de cientos de ingenieros de diez países europeos para llevarlos a la Luna y traerlos de vuelta a casa sanos y salvos”.
En esta misión están participando por parte de la NASA los astronautas norteamericanos Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, además del astronauta canadiense de la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por sus siglas en inglés) Jeremy Hansen.
En esta ocasión, se pretende demostrar dentro de la misión Artemis II, la capacidad de soporte vital del ESM-2, como bien lo cita la propia Airbus, “del hardware al soporte vital: el corazón y los pulmones” de Orion.
El ESM-2 está transportando 90 kilogramos de oxígeno, que son vitales para la supervivencia en el espacio exterior; a eso hay que añadirles 240 kilogramos de agua potable, que sirven para el abastecimiento del módulo y para el uso de los astronautas.
También es importante destacar el control térmico. Si alguna vez han viajado en avión, sabrán que cuando este se encuentra a su altitud de crucero, entre los 34 mil a 37 mil pies aproximadamente, y tocan la ventanilla del avión o incluso una puerta de la aeronave, notarán que está muy fría, eso es porque a esa altura la temperatura exterior puede rondar entre los -50 a -70 grados centígrados.
Evidentemente, en el caso de la cápsula Orion, ya está en el espacio exterior, donde la temperatura exterior puede rondar los -270.45 grados centígrados. Por eso deben mantener dentro de la cápsula una temperatura constante, y ese trabajo lo hace el ESM-2, regulando la temperatura para que los astronautas puedan hacer su trabajo en las mejores condiciones.
Otro dato importante del ESM-2 es la generación de energía, ya que cuenta con paneles solares que generan 11,2 kW de energía, que es la necesaria para poder alimentar la nave y a su vez los sistemas de comunicación de alta velocidad con los que cuentan los astronautas.
Rematando con el sistema de propulsión, 33 motores proporcionan el empuje necesario para que la nave espacial Orion pueda maniobrar hasta su destino. Y entre las novedades que tiene la cápsula, es que además tiene pilotaje manual y comunicaciones láser, estas nuevas tecnologías no estaban incluidas en Artemis I, la nave no tripulada anterior a la Artemis II.
¿Cómo funciona la comunicación láser? Se llama en realidad O2O “Comunicación láser de alta velocidad” y permite transmitir datos a una velocidad de 260 megabits por segundo, lo cual es propicio para las transmisiones en video en formato 4K de ultra alta definición; esto nos ha permitido observar imágenes increíbles tanto de la luna como del planeta Tierra, tomadas desde la nave espacial Orion.
En cuanto al sistema de “pilotaje manual”, los astronautas Victor Glover y Reid Wiseman controlan los 24 propulsores con los que cuenta el reactor del ESM-2. Para tener una idea, ellos están manejando el módulo, cuyo peso es de 13 toneladas. Los tripulantes de la misión de Artemis II esperan romper el récord que establecieron los del Apolo 13 en 1970, en alcanzar el punto más lejano al que ha llegado el ser humano.
En Airbus ya están pensando más allá de la misión de Artemis II; en 2027 probarán las capacidades de “encuentro y acoplamiento” entre la nave espacial Orion y otras naves espaciales comerciales, gracias a un nuevo ESM-3. Para el 2028 buscan con un ESM-4 poder apoyar en su aterrizaje en la Luna, a la nave espacial Artemis IV, que actualmente se encuentra en una fase de “integración final”, dentro de las instalaciones del Centro Espacial Kennedy.
Ahora, ¿qué es precisamente el ESM? Pues es un cilindro que mide más o menos cuatro metros, tanto de alto como de ancho, que además cuenta con un sistema de propulsión, compuesto por 24 propulsores más pequeños para control de la nave y 8 motores auxiliares, que fue totalmente fabricado por Airbus a petición de la Agencia Espacial Europea, realizándose su montaje final en Bremen, Alemania.
Queda claro lo importante que son las alianzas para la humanidad, a diferencia del pensamiento sesgado de Donald Trump; esta misión no hubiese sido posible sin la colaboración de más países y su tecnología, en este caso Francia y Alemania, junto con otros países de la Unión Europea.
Artemis II nos demuestra que solo la unión entre todos hace posibles viajes como los que actualmente realiza dándole la vuelta a la Luna, porque no vivimos aislados y para nuestra propia sobrevivencia, debemos estar juntos.