Ante la inminente proliferación de pintas partidistas rumbo al proceso electoral de 2027 y la omisión de sanciones efectivas, familias y artistas locales intervinieron cerca de 90 metros de muro con arte urbano y educación ambiental.
25 de julio de 2026
PUEBLA, Pue. — Cansados de que las bardas de su unidad habitacional se conviertan en espectaculares políticos cada tres años, los habitantes del fraccionamiento Consorcio Bosques decidieron adelantarse al calendario electoral. Este sábado 25 de julio, armados con brochas, pinceles y latas de pintura, familias completas y artistas locales transformaron cerca de 90 metros de muro en una galería al aire libre dedicada a la flora y fauna local.
La jornada comunitaria, bautizada como “Pintemos nuestra colonia”, busca poner un alto al vandalismo electoral en la zona. Y es que el uso no regulado de bardas públicas y privadas para propaganda política ha sido una constante en la capital poblana, donde las multas contempladas por el Ayuntamiento —que pueden superar los 352 mil pesos— no han frenado a los partidos ni a sus aspirantes.
Arte urbano contra la desolación política
Entre 18 y 20 creadores, incluidos niños y niñas de la comunidad, participaron en la elaboración de los murales. A través de la representación de especies de la naturaleza regional, los colonos no solo buscan embellecer su entorno, sino también enviar un mensaje claro sobre el cuidado del medio ambiente y el derecho a un espacio urbano libre de contaminación visual.
Para asegurar la permanencia de las obras, los vecinos colocaron un aviso permanente de prohibición sobre las fachadas intervenidas, advirtiendo que no se permitirá la colocación de carteles, avisos comerciales ni pintas políticas de ningún actor o partido.
Organización comunitaria y autogestión
La actividad estuvo respaldada por el colectivo Raíces Poblanas Defensoras del Territorio, cuyo objetivo es impulsar la educación ambiental y fortalecer los lazos entre los vecinos. Para financiar la compra de insumos y apoyar a los creativos, se solicitó una cooperación voluntaria a partir de un peso.
Además del trabajo plástico, la jornada contó con música en vivo a cargo de DJs locales y un taller de mandalas para el público infantil, convirtiendo la jornada de protesta pacífica en una fiesta comunitaria.
Con esta intervención, los vecinos de Consorcio Bosques sientan un precedente en la capital del estado: el espacio público pertenece a las comunidades, no a las campañas políticas.