Dante, el perro de Miguel en la película Coco, era un xoloitzcuintle, un animal prácticamente sin pelo y de color oscuro, pero que pese a su aspecto, en México es una de las razas de caninos más reconocidas pues su valor va más allá de ser sólo una mascota. Por ello en e-consulta te contamos su verdadero significado en el marco del Día de Muertos 2022.
Cuenta la leyenda del xoloitzcuintle que esta raza de perros ha sido venerada desde tiempos prehispánicos al ser los guardianes de los espíritus y guiar a las almas de los fallecidos por el largo y difícil camino del Mictlán, la ciudad de los muertos.
El término xoloitzcuintle se origina del náhuatl: xólotl que significa extraño, deforme, esclavo, bufón, y de la palabra itzcuintli que quiere decir perro, según la revista National Geographic.
¿Por qué es importante el perro xoloitzcuintle para los mexicanos?
Desde hace muchos años se cuenta que el perro xoloitzcuintle ayuda a pasar a las almas por un profundo y caudaloso río que atraviesa la Tierra de los Muertos.
En vida, eran asociados a Xólotl, el dios de la muerte. Por esta razón las personas debían ser buenos con ellos, si querían gozar de una muerte agradecida y sin sufrimiento.
En la mitología mexica, Xólotl era el dios de la transformación, de los gemelos o lo doble, la oscuridad nocturna, lo desconocido, lo monstruoso y la muerte; era considerado el hermano gemelo y contraparte del dios Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, que representaba la vida, la luz y el conocimiento.
Si una persona, en vida, había tratado mal a los animales, especialmente a los perros, el Xolo se negaría a ayudarlo a pasar, por lo cual perecería y no sería capaz de pasar.
Por ello, se recomendaba tratar bien a los perros cuando las personas se encontraban con vida, ya que, al morir el Xolo gustoso, tomaría su alma, la pondría sobre su lomo y la llevaría a salvo hasta el otro lado.
Un dato curioso sobre ellos es que no todos los xoloitzcuintles podrían ayudar a las almas, como los de color negro. Lo anterior es porque los animales de este color ya se han sumergido en el río y han guiado a suficientes almas a su destino.
Los de color blanco o de color muy claro, tampoco podría atravesar el rio, pues eso significa que son muy jóvenes y aún no ha podido alcanzar la madurez para lograrlo.
Sólo los Xolos de color gris jaspeado podrán llevar a cabo esta importante tarea: guiar a las almas de los fallecidos por el largo y difícil camino de Mictlán.
Xoloitzcuintles y los españoles en México
Hace siglos, los perros eran usados en ritos prehispánicos, pero también como alimento, lo cual no agradó a los españoles. Se cuenta que los sacerdotes se opusieron a atentar contra la crianza, consumo y uso de estos perros mexicanos para cualquier rito religioso no católico.
Además, la corona española pidió acabar masivamente con todos los perros nativos que quedaban en las calles, por lo que fueron envenenados.
Con las restricciones de las costumbres prehispánicas, los españoles provocaron en el siglo XVII una nueva migración de indígenas, ahora del centro hacia la zona costera del Pacífico, aquellas tribus de nuevo no iban solos, llevaban los últimos perros consigo.
En un punto de la historia se creyó que el itzcuintli, xoloitzcuintle y tlalchichi estaban extintos. En 1950 el embajador británico Norma P. Wright decidió emprender un viaje de varios años a diversos puntos del país para localizar a los últimos xoloitzcuintles u otras especies caninas nativas, y las localizó en comunidades costeras de Oaxaca y Guerrero.
Tras reunir un suficiente número de ejemplaras, intervino la Facultad de Medicina y Zootecnia de la UNAM en donde se inauguró una pensión canina en Coyoacán con estos animales, iniciando así su reproducción.
En la actualidad el perro xoloitzcuintle ha recobrado el estatus, la valoración y veneración que alguna vez tuvo en el México del pasado y los mexicanos. Así que ya lo sabes si quieres gozar de una buena muerte y transitar al Mictlán, la ciudad de los muertos sin ningún problema, un xoloitzcuintle es la opción.