Enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en la ciudad portuaria de Karachi y en el norte de Pakistán dejaron este domingo al menos 22 muertos y más de 120 heridos, en medio de protestas de grupos proiraníes que intentaron irrumpir en el consulado de Estados Unidos, informaron autoridades.
La tensión se desató tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ofensiva en la que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. En Karachi, la policía y personal hospitalario reportaron decenas de lesionados, varios en estado crítico. En el principal hospital público de la ciudad, la cirujana policial Summaiya Syed Tariq confirmó el traslado de cadáveres y heridos, y señaló que el aumento del saldo fatal se debió a víctimas que no sobrevivieron a lesiones graves.
En la región norteña de Gilgit-Baltistán, miles de manifestantes chiítas se enfrentaron con la policía y atacaron oficinas del Grupo de Observadores Militares de la ONU y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), además de instalaciones del gobierno, de acuerdo con el funcionario policial Asghar Ali. Un portavoz gubernamental, Shabir Mir, afirmó que el personal de esas organizaciones estaba a salvo y sostuvo que la situación fue contenida tras el despliegue de tropas, aunque se registraron daños e incendios en dependencias policiales.
Sobre lo ocurrido en Karachi, el alto funcionario policial Irfan Baloch indicó que los manifestantes alcanzaron brevemente el perímetro del consulado, pero fueron dispersados. Rechazó versiones sobre un incendio dentro del complejo diplomático y señaló que, antes de que las fuerzas de seguridad retomaran el control, un puesto policial cercano fue incendiado y varias ventanas del consulado resultaron destrozadas. Testigos relataron que grupos de manifestantes permanecieron en las inmediaciones, a aproximadamente un kilómetro del lugar, convocando a más personas y arrojando objetos contra los agentes.
La Embajada de Estados Unidos en Pakistán informó en un mensaje publicado en X que monitoreaba reportes de manifestaciones en los consulados generales en Karachi y Lahore, así como llamados a nuevas movilizaciones en Islamabad y Peshawar. También recomendó a sus ciudadanos mantenerse informados, extremar precauciones, evitar multitudes y actualizar su registro de viaje.
El presidente Asif Ali Zardari expresó condolencias a Irán por la muerte de Jameneí, según su oficina, y afirmó que Pakistán comparte el duelo de la población iraní. En la misma línea, el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, llamó a la calma y pidió que las manifestaciones se realicen sin violencia. El gobierno provincial de Sindh exhortó a la población a expresar sus posturas de manera pacífica y advirtió contra acciones que deriven en enfrentamientos.
Las protestas se extendieron a otros puntos del país. En Islamabad, la policía utilizó gases lacrimógenos y porras cuando cientos de manifestantes intentaron avanzar hacia el Enclave Diplomático, donde se ubica la embajada estadounidense. En Peshawar, las autoridades también recurrieron a gases lacrimógenos para dispersar a miles de personas que buscaban acercarse al consulado. En Multan, en cambio, se realizó una manifestación pacífica con consignas contra Israel y Estados Unidos, mientras que en Lahore se reportaron nuevos choques cerca del consulado.
Ante el riesgo de más disturbios, las autoridades anunciaron el refuerzo de seguridad alrededor de la embajada en la capital y en los consulados en distintas ciudades, con el objetivo de prevenir nuevos episodios de violencia. En Pakistán, la comunidad chiíta representa alrededor del 15% de una población estimada en 250 millones de habitantes y, aunque ha encabezado protestas similares en el pasado, las autoridades subrayaron que enfrentamientos de esta magnitud no son habituales.