La presión del mercado energético internacional volvió a colocar al gobierno mexicano frente a una herramienta recurrente: los estímulos fiscales a los combustibles. En un contexto de alza en el precio del petróleo a nivel global, la administración federal decidió ajustar nuevamente los apoyos para la gasolina y el diésel con la intención de contener el impacto directo en los bolsillos de los consumidores.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que, a través de un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, se aplicarán estímulos de 15.68% para la gasolina Magna y de 33.22% para el diésel durante la semana del 25 de abril al 1 de mayo de 2026. En términos prácticos, esto representa una reducción de 1.0505 pesos por litro en la gasolina regular y de 2.4458 pesos por litro en el diésel.
En contraste, la gasolina Premium no contará con apoyo fiscal en este periodo, por lo que su precio dependerá completamente del comportamiento del mercado internacional y de los factores internos de distribución.
Este mecanismo no es nuevo. Funciona como una especie de “amortiguador” fiscal: cuando el petróleo sube, el gobierno reduce el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para evitar que el incremento se traslade de forma inmediata al consumidor; cuando el crudo baja, se recupera el cobro completo del impuesto. Sin embargo, su aplicación constante refleja la volatilidad del mercado energético global.
En semanas previas, los estímulos habían mostrado variaciones importantes. Del 18 al 24 de abril, la gasolina Magna contó con un apoyo menor, mientras que el diésel llegó a recibir un porcentaje más alto, lo que evidencia ajustes frecuentes conforme cambian las condiciones internacionales.
El aumento del petróleo por arriba de los 100 dólares por barril ha sido uno de los factores que presionan estas decisiones. A ello se suma el contexto geopolítico en regiones productoras, que ha generado incertidumbre en los mercados y encarecido los combustibles a nivel global.
Especialistas en energía, como el analista Ramsés Pech, han señalado que mantener precios uniformes en todo el país resulta complicado, debido a que intervienen variables como transporte, almacenamiento, logística y tipo de cambio. En su análisis, también advierte que los acuerdos con el sector gasolinero enfrentan límites operativos conforme se prolonga la presión sobre los costos.
En paralelo, el gobierno federal ha mantenido acuerdos con empresarios del sector para fijar techos de referencia en los precios al público: alrededor de 24 pesos por litro para la gasolina Magna y 28 pesos para el diésel, con el objetivo de evitar aumentos abruptos en estaciones de servicio.
Actualmente, el precio promedio nacional se ubica en 23.67 pesos por litro para la Magna, 28.30 para la Premium y 28.25 para el diésel, de acuerdo con datos de la plataforma PETROIntelligence. En la Ciudad de México, los precios presentan ligeras variaciones, especialmente en la gasolina Premium, que supera los 29 pesos por litro.