En el municipio de San Pedro Cholula fue suspendido de manera temporal el servicio de recolección de residuos sólidos urbanos, sin precisar fecha de reanudación, luego de que se diera a conocer un derrame de lixiviados por lluvias en el relleno de Chiltepeque.
A más de tres días de esta problemática, la medida fue atribuida a trabajos operativos y técnicos en el sitio de disposición final, en el contexto del inicio anticipado de la temporada de lluvias.
De acuerdo con el comunicado oficial, la interrupción responde a un proceso de reordenamiento en el basurero para adecuarlo a lo establecido en la NOM-083-SEMARNAT-2003, norma que regula las condiciones de diseño, operación y monitoreo de los sitios de disposición final de residuos en el país.
Esta normativa establece criterios para evitar impactos ambientales y riesgos a la salud derivados del manejo de basura.
La suspensión del servicio implica que los desechos generados en viviendas, comercios y servicios no serán recolectados de forma regular, lo que traslada a la población la responsabilidad inmediata de resguardar los desechos.
Recientemente, las lluvias incrementaron la generación de lixiviados y elevaron la presión sobre la infraestructura de los rellenos sanitarios, por lo que se obliga a contar con sistemas de control de estos líquidos y de emisiones, así como protocolos de operación y contingencia.
Sin embargo, el anuncio no detalla el estado actual del sitio de disposición final ni las fallas específicas que motivaron la suspensión del servicio.
Tampoco se informa sobre alternativas de manejo temporal, rutas emergentes o coordinación con municipios cercanos, prácticas que suelen aplicarse ante cierres parciales o totales de rellenos sanitarios.
Especialistas en gestión de residuos han señalado que este tipo de interrupciones suele evidenciar problemas estructurales en la planeación y capacidad de los sitios de disposición final, que operan al límite o sin cumplir de forma continua con las especificaciones técnicas.
Incluso, la propia regulación federal reconoce la necesidad de monitoreo permanente y adecuaciones constantes en estos espacios.
Hasta el mes de marzo de este año, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) dio a conocer que mantenía un trabajo de supervisión permanente, con inspección y vigilancia en el relleno sanitario de Puebla, conocido como Chiltepeque.
Desde 2022 se han hecho visitas de inspección al relleno y recorridos en el sitio y sus alrededores, en atención a denuncias ciudadanas relacionadas con presuntos escurrimientos y lixiviados hacia cañadas y cuerpos de agua cercanos.
No obstante, en el reporte de la autoridad, señalaron que en ninguna de estas diligencias se ha constatado la existencia de descargas o derrames que afecten cuerpos de agua en la zona.