La presidenta cuestionó las limitaciones metodológicas de la prueba internacional al comparar sistemas con realidades distintas. Señaló que la caída en lectura y matemáticas obedece a una tendencia global, mientras atribuyó la estabilidad en ciencias a la implementación de la Nueva Escuela Mexicana.
CDMX.- Al evaluar los resultados de la prueba PISA 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió el desempeño de los estudiantes mexicanos, matizando el impacto de las cifras oficiales y destacando áreas de resiliencia educativa, aunque reconoció un retroceso crítico en el área de matemáticas.
Durante su conferencia matutina, la mandataria federal cuestionó nuevamente las características metodológicas de la evaluación internacional. A su juicio, equiparar bajo un mismo criterio a naciones con contextos socioeconómicos radicalmente distintos genera distorsiones analíticas.
“Siempre hemos dicho que la misma prueba para todos los países siempre tiene sus limitaciones por las características de cada país”, enfatizó.
Los datos presentados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sitúan a México con 414 puntos en ciencias (frente a los 482 del promedio internacional), 408 puntos en lectura (contra 461) y 388 puntos en matemáticas (ante 463). Pese a la brecha, la titular del Ejecutivo federal pidió observar la evolución general y el comportamiento comparativo global antes que limitarse a medir la distancia frente a la media de la organización.
Ciencias al alza y el factor de la Nueva Escuela Mexicana
Para la administración federal, uno de los saldos más favorables se encuentra en ciencias. Sheinbaum sostuvo que las evaluaciones muestran un incremento en la asimilación de conocimientos científicos por parte del alumnado nacional, un comportamiento que vinculó directamente con las políticas públicas de su gobierno.
“Hay un reconocimiento del incremento en el conocimiento de ciencias gracias a la Nueva Escuela Mexicana”, aseveró.
Esta lectura sintoniza parcialmente con la postura de Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, quien resaltó la capacidad de resistencia del sistema educativo mexicano al conservar estables sus niveles en ciencias desde 2022, en un escenario donde numerosos países han reportado caídas generalizadas. Para Schleicher, mantener el rumbo en periodos de turbulencia global constituye un mérito relevante, al tiempo que advirtió que el capítulo más decisivo de la historia educativa del país aún está por escribirse.
Lectura a la baja, pero en sintonía con la tendencia digital
En cuanto a lectura, donde México obtuvo 408 puntos —distando por 53 unidades del promedio de la OCDE—, la presidenta argumentó que la contracción no constituye un fenómeno aislado ni exclusivo del territorio nacional.
«Bajó en todos los países de la OCDE. De hecho, en México su disminución es mucho menor que en muchos otros países», puntualizó. Asimismo, atribuyó parte de esta problemática al impacto transformador de las plataformas digitales sobre los hábitos de comprensión y consumo de textos en las nuevas generaciones, un factor que amplifica los retos pedagógicos a escala internacional.
Matemáticas y los pendientes estructurales
El flanco más frágil se concentra en matemáticas, asignatura en la que el país registró 388 puntos. Al abordar este rubro, Sheinbaum reconoció la existencia de una disminución en el puntaje, aunque insistió en que las caídas experimentadas en el extranjero no deben servir como mero pretexto para justificar los desafíos locales.
“Matemáticas en todo caso tiene su discusión. No por mal de muchos”, reflexionó, reiterando su postura crítica hacia el enfoque estandarizado de la prueba PISA.
La dimensión del reto: rezago y excelencia
Detrás de los posicionamientos políticos, los indicadores de la OCDE exponen la magnitud del desafío estructural que encara el sistema educativo mexicano. Los datos revelan que el 41.8 por ciento de los estudiantes del país se ubicó por debajo del nivel básico (nivel 2) en las tres áreas evaluadas, una proporción que duplica el promedio del 19.7 por ciento registrado entre los miembros de la OCDE.
- Ciencias: El 50 por ciento de los alumnos alcanzó al menos el nivel básico, frente al 74 por ciento internacional.
- Matemáticas: Apenas el 30 por ciento rebasó dicho umbral, en contraste con el 65 por ciento de la organización.
- Lectura: El 50 por ciento llegó al nivel básico, contra el 69 por ciento promedio.
La brecha se ensancha drásticamente en los parámetros de excelencia académica. Únicamente el 0.5 por ciento de los estudiantes mexicanos logró posicionarse en los niveles más altos de desempeño en alguna de las tres disciplinas evaluadas, una cifra lejana al 11.9 por ciento que marca el promedio de la OCDE.