La presunta infiltración del crimen organizado en corporaciones municipales de la Sierra Norte de Puebla escaló a un nuevo nivel luego de que autoridades judiciales libraran órdenes de aprehensión contra cuatro directores de Seguridad Pública, señalados por la Fiscalía General del Estado de formar parte de una supuesta estructura de protección que habría permitido la instalación y operación de un narcolaboratorio considerado el más grande asegurado en la historia reciente de la entidad.
De acuerdo con la resolución emitida por el Juzgado de Oralidad Penal de la Región Judicial Norte, con sede en Huauchinango, las órdenes de captura fueron giradas contra Ángel Miguel Garrido, director de Seguridad Pública de Tlaola; Evencio Rosas Luna, titular de la corporación en Tlapacoya; Manuel Martínez González y/o Manuel González Martínez, responsable de la policía municipal de Jopala; y Andy Castillo Rodríguez, jefe de Seguridad Pública de San Felipe Tepatlán.
La carpeta judicial 81/2026/Huauchinango deriva de una investigación ministerial que sostiene que los funcionarios habrían utilizado sus cargos para favorecer las operaciones de un grupo delictivo asentado en la región serrana.
Según los datos expuestos por el Ministerio Público, entre abril y mayo de este año los mandos municipales habrían omitido actuar frente a actividades ilícitas y, presuntamente, instruyeron a sus elementos a evitar cualquier intervención contra integrantes de la organización criminal.
Entre las pruebas presentadas ante la jueza de control figuran declaraciones de testigos que aseguran que durante una reunión sostenida el 16 de mayo se acordó facilitar el tránsito de integrantes del grupo delictivo y mantener libres las rutas utilizadas para sus operaciones.
Otro de los testimonios incorporados a la investigación señala que policías municipales interceptaron una camioneta que transportaba sustancias químicas presuntamente destinadas a la fabricación de drogas sintéticas. Sin embargo, tras consultar con su superior, recibieron la orden de permitir que continuara su camino.
Para la Fiscalía, esos hechos constituyen indicios de una posible red de protección institucional que habría permitido la operación del laboratorio clandestino descubierto semanas después por fuerzas federales.
El pasado 14 de junio, elementos de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano y Policía Estatal aseguraron un complejo utilizado para la elaboración de metanfetaminas en los límites de Tlapacoya y Jopala.
En ese operativo fueron decomisados 360 kilogramos de metanfetamina, 25 mil 300 litros de precursores químicos, cinco reactores de síntesis orgánica, ocho condensadores, cuatro destiladores y decenas de tanques de gas LP, infraestructura que evidenciaba una capacidad de producción industrial.
El Gabinete de Seguridad Federal estimó entonces que el aseguramiento representó una afectación económica superior a 2 mil 367 millones de pesos para la delincuencia organizada.
La jueza de control determinó que las entrevistas, inspecciones ministeriales y demás datos de prueba reunidos por la Fiscalía constituyen elementos suficientes para establecer la probable participación de los imputados en hechos con apariencia de delito, por lo que autorizó las órdenes de aprehensión.
Los delitos atribuidos son encubrimiento, abuso de autoridad e incumplimiento de un deber legal, ilícitos que contemplan penas privativas de la libertad.
El caso coloca nuevamente bajo escrutinio la actuación de corporaciones municipales en una región donde, desde hace meses, habitantes habían denunciado de manera reiterada la presunta existencia de vínculos entre autoridades locales y grupos delictivos.
Hasta el cierre de esta edición, los ayuntamientos de Tlaola, Tlapacoya, Jopala y San Felipe Tepatlán no han emitido ningún comunicado o posicionamiento oficial sobre la detención de tres de sus directores de Seguridad Pública ni sobre la orden de aprehensión vigente contra el jefe policiaco de San Felipe Tepatlán. Tampoco han informado si los funcionarios fueron separados de sus cargos o quién asumirá de manera provisional la conducción de las corporaciones municipales.
Mientras tanto, las autoridades estatales continúan con la búsqueda de Andy Castillo Rodríguez, único mando que permanece prófugo, en tanto la Fiscalía General del Estado mantiene abiertas las investigaciones para esclarecer el alcance de la presunta red de protección criminal que habría operado en la Sierra Norte de Puebla.