Tras el rechazo expresado por la base trabajadora en las urnas, Volkswagen de México fijó su postura oficial y defendió la propuesta de un incremento global del 10.04%, al señalar que este ajuste representaba su «mayor esfuerzo financiero viable» en medio de un panorama económico retador para la industria automotriz.
La armadora alemana detalló que durante las mesas de negociación con la directiva del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) se expusieron con claridad los retos operativos, de producción y competitividad que afrontan tanto el Grupo como la planta ubicada en Cuautlancingo, Puebla. La empresa sostuvo que su prioridad sigue siendo garantizar la estabilidad laboral, la productividad y la competitividad a largo plazo de la sede local.
Por su parte, la mayoría de los trabajadores sindicalizados rechazaron la propuesta de convenio en la consulta interna, abriendo una nueva etapa en la revisión contractual. El organismo sindical enfatizó que las dificultades financieras de la corporación no deben traducirse automáticamente en sacrificios para los operadores.
Ante este escenario, la empresa y la dirigencia sindical disponen de un margen legal de prórroga para retomar el diálogo en las mesas de negociación, con la finalidad de pactar un nuevo acuerdo sobre el salario base y las prestaciones antes de que se cumpla el plazo del emplazamiento que llevaría al estallamiento de la huelga.