En medio de una crisis energética sin precedentes, un buque petrolero ruso sancionado, el “Anatoly Kolodkin”, se dirige hacia Cuba, desafiando de facto el bloqueo de Estados Unidos al suministro de combustible en la isla. La embarcación, que transporta 730,000 barriles de crudo, se encontraba al norte de Haití y se espera que arribe al puerto de Matanzas este lunes, según datos de la firma de análisis marítimo Kpler.
El experto en energía cubano, Jorge Piñón, de la Universidad de Austin, en Texas, expresó su sorpresa por la aparente falta de acción de Washington ante la llegada del buque. “Creo que, a estas alturas, las probabilidades de que Estados Unidos intente detenerlo han desaparecido prácticamente”, señaló, aunque reconoció la incertidumbre sobre posibles medidas que pudiera adoptar la Casa Blanca.
Diésel, la prioridad inmediata
El gobierno cubano enfrenta un déficit energético desde enero, cuando dejó de recibir petróleo, lo que ha provocado un estricto racionamiento de gasolina, cortes frecuentes de electricidad y suspensión de algunos vuelos. Los apagones ya suman siete a nivel nacional desde principios de 2024.
El crudo transportado por el “Anatoly Kolodkin” podría generar aproximadamente 250,000 barriles de diésel, suficientes para cubrir la demanda nacional durante unos 12,5 días, según Piñón. Esto obliga a las autoridades a decidir si priorizarán generación eléctrica para reducir apagones o el transporte y maquinaria necesarios para mantener la economía en funcionamiento.
Rutas y escoltas internacionales
El petrolero partió del puerto ruso de Primorsk el 8 de marzo y fue escoltado por un buque de la Armada rusa a través del Canal de la Mancha. Las embarcaciones se separaron una vez que ingresaron al Atlántico, reportó la Marina Real británica.
En paralelo, otro buque, el “Sea Horse”, con bandera de Hong Kong y cargado de diésel ruso, llegó a Venezuela a inicios de esta semana, demostrando la complejidad y la tensión de las rutas energéticas en la región.
Impacto geopolítico
La llegada del buque ruso se produce tras la captura por EE.UU. del presidente venezolano Nicolás Maduro, lo que debilitó al principal proveedor regional de Cuba. Además, el expresidente estadounidense Donald Trump amenazó con sanciones a cualquier país que enviara petróleo a la isla y mencionó incluso la posibilidad de acciones más agresivas.
La situación ha elevado los precios de los combustibles en la isla y pone a prueba las relaciones Washington-Moscú-La Habana. Mientras el “Anatoly Kolodkin” se aproxima a aguas cubanas, la capacidad de EE.UU. para intervenir o detener el cargamento parece limitada, según analistas internacionales.