En una madrugada marcada por fuertes explosiones y sobrevuelos de aeronaves sobre Caracas, el expresidente estadounidense Donald Trump anunció que las fuerzas de su país “han capturado” al mandatario venezolano Nicolás Maduro, tras una operación militar de gran escala ejecutada en territorio venezolano. Según el propio Trump, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados del país en una acción que calificó como “exitosa”.
De acuerdo con testigos, los ataques aéreos se producen sobre la capital venezolana y en zonas de los estados Aragua y La Guaira. El Gobierno de Caracas reaccionó de inmediato, denunciando una agresión militar por parte de Estados Unidos y calificando la ofensiva como un “ataque imperialista” contra instalaciones civiles y militares. También hizo un llamado a la población para movilizarse en defensa del país.
El anuncio de Trump fue difundido en su red social Truth Social alrededor de las 4:30 de la madrugada, hora del este de Estados Unidos. En su mensaje, el exmandatario afirmó que “Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien fue capturado y trasladado en avión, junto con su esposa, fuera del país”. Además, adelantó que ofrecería más detalles en una conferencia de prensa programada para las 11:00 am en Mar-a-Lago, Florida.
Tras la operación, no estaba claro quién asumía el mando en Venezuela. Según la Constitución venezolana, la vicepresidenta Delcy Rodríguez sería la encargada de tomar el poder, aunque hasta el momento no existía confirmación oficial. Rodríguez declaró en un comunicado: «Desconocemos el desfile del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. Exigimos al gobierno de Donald Trump prueba de vida inmediata».
La Casa Blanca evitó responder sobre el destino del vuelo que presuntamente trasladó a Maduro ni si el Departamento de Justicia planeaba proceder con las acusaciones por narcoterrorismo que pesan sobre el mandatario desde marzo de 2020, formuladas en el Distrito Sur de Nueva York.
Las explosiones, al menos siete según informes iniciales, estremecieron distintos puntos de Caracas en las primeras horas del sábado. Videos verificados por la agencia Associated Press mostraron destellos, columnas de humo y aviones sobrevolando a baja altura. Algunas zonas quedaron sin electricidad, aunque no se había confirmado la existencia de víctimas.
Una residente de la capital, Carmen Hidalgo, de 21 años, relató el impacto de las detonaciones: «El piso se estremeció. Se escuchaban explosiones y aviones. Sentimos como si el aire te golpeara».
Horas después, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) prohibió los vuelos comerciales estadounidenses sobre el espacio aéreo venezolano, citando “actividad militar en curso”.
El ataque ocurrió luego de meses de creciente tensión entre Washington y Caracas. En días anteriores, la CIA habría realizado un ataque con drones contra un muelle presuntamente vinculado con el narcotráfico venezolano, el primer operativo directo en territorio del país desde septiembre.
Trump, quien se encuentra en su residencia de Palm Beach, había advertido durante meses sobre posibles acciones contra objetivos venezolanos, argumentando la necesidad de frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Maduro, por su parte, denunció reiteradamente que esas operaciones buscaban propiciar un cambio de gobierno y controlar los recursos petroleros del país.
En respuesta a la ofensiva, el Ejecutivo venezolano anunció la aplicación del “estado de conmoción exterior”, medida que otorga amplios poderes al presidente para suspender garantías constitucionales y reforzar la participación de las fuerzas armadas. En un comunicado, el Gobierno exhortó a “todo el país a activarse para derrotar esta agresión imperialista”.
Mientras tanto, la embajada estadounidense —cerrada desde 2019— emitió un aviso urgente a sus ciudadanos en Venezuela recomendando refugiarse ante “reportes de explosiones dentro y alrededor de Caracas”.
El Pentágono y el Comando Sur no respondieron de inmediato a las consultas de la prensa. En tanto, la FAA extendió la restricción aérea al espacio sobre Curazao, por “riesgos de seguridad asociados con la actividad militar en curso”.
El senador republicano Mike Lee expresó dudas sobre la legalidad de la acción: “Espero conocer qué podría justificar constitucionalmente esta operación sin una declaración de guerra o autorización del Congreso”, señaló en la red X.
Hasta el momento no hay constancia de que el Congreso estadounidense haya sido informado oficialmente de la ofensiva. Legisladores de ambos partidos han manifestado reservas frente a los ataques previos realizados por Washington contra embarcaciones sospechosas de contrabando cerca de la costa venezolana, los cuales no contaron con autorización legislativa formal.
Desde septiembre, el ejército estadounidense ha intensificado operaciones en el Caribe y el Pacífico oriental, con al menos 35 ataques navales y más de un centenar de muertos, según datos del propio gobierno de Trump. En noviembre, un portaaviones de última generación fue desplegado en la zona, marcando el mayor movimiento militar estadounidense en Sudamérica en décadas.
En una entrevista difundida el jueves anterior al ataque, Maduro había afirmado que Estados Unidos buscaba forzar un cambio de régimen en Venezuela. Por su parte, la televisión estatal iraní mostró imágenes de las explosiones en Caracas, registrando los estrechos vínculos entre Irán y Venezuela frente a su enemistad común con Washington.