Tras más de 10 años de operar y evadir a las autoridades bajo al menos ocho administraciones, fue detenido Roberto «N», conocido como “El Bukanas”, uno de los objetivos prioritarios en materia de seguridad en la región del “triángulo rojo”, confirmó el gobernador Alejandro Armenta Mier.
Luego de encabezar la inauguración de la restauración del Antiguo Colegio de San Pablo, el mandatario destacó que la captura representa un avance relevante en el combate a delitos como el robo de hidrocarburos y la extorsión, prácticas que durante años afectaron gravemente a la entidad.
“Estamos hablando de 10 años y ocho gobiernos que no habían podido detener a un delincuente. Cuando Puebla era el estado que más protegía el robo de hidrocarburos y la extorsión”, declaró.
El morenista hizo hincapié en que este resultado es producto de un trabajo coordinado entre distintas instancias de seguridad, en el que participaron la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SPP), la Fiscalía General del Estado (FGE), así como fuerzas federales, entre ellas la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a través de la 25 Zona Militar, y la Guardia Nacional (GN).
El gobernador recalcó que, si bien la detención es significativa, no representa el fin de los problemas de inseguridad en Puebla, por lo que las acciones continuarán de manera permanente.
“Es un esfuerzo colectivo, hay que decirlo contundentemente. Hay una coordinación plena entre la federación y el estado”, puntualizó.
Perfil del detenido
Roberto «N», originario de Acultzingo, Veracruz y apodado como “El Bukanas”, fue un operador clave del crimen organizado en la región limítrofe entre Puebla y Veracruz. Con antecedentes como policía municipal en Acultzingo y Maltrata, posteriormente se integró a las filas delictivas, donde consolidó una estructura dedicada principalmente al robo de hidrocarburos.
Tras la caída de otros líderes criminales, asumió el control de operaciones en el llamado “triángulo rojo”, desde donde diversificó actividades ilícitas como secuestro, extorsión y robo de transporte de carga.
Durante años logró evadir operativos de fuerzas federales, incluso tras acciones de gran escala que derivaron en decenas de detenciones y el debilitamiento de su organización.
Su influencia se extendió mediante alianzas con otros líderes regionales, lo que le permitió mantener presencia en distintos municipios y consolidarse como uno de los principales generadores de violencia en la zona centro del país.