María Fernanda y Diana Estrella, dos jóvenes de 31 y 24 años de edad, respectivamente, permanecieron casi dos años sepultadas en el domicilio de un expolicía estatal de Puebla, ubicado en Lomas de Coyopotrero, quien ya se encuentra detenido. La primera dejó a tres hijos en la orfandad, mientras que la segunda, al ser huérfana, vivía con su tía, de acuerdo con las investigaciones ministeriales.
Fuentes consultadas indicaron que este fin de semana, el 7 de febrero, elementos de la Fiscalía General del Estado (FGE), en coordinación con otras autoridades y con el apoyo de binomios caninos, acudieron a un inmueble ubicado en la calle Benito Juárez, del fraccionamiento El Roble I.
Ahí, tras varias horas de trabajos de búsqueda, las autoridades localizaron, debajo de una plancha de cemento, los restos de las jóvenes reportadas como desaparecidas el 3 de marzo de 2024, quienes habían acudido a una fiesta de cumpleaños en el domicilio referido. Según las investigaciones de la FGE, ambas convivieron con Alejandro N., quien en ese momento era policía activo de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP).
El exuniformado fue detenido el 4 de noviembre de 2025 como principal sospechoso de la desaparición de ambas mujeres.
Tras el hallazgo de los restos humanos, intervinieron peritos del Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) para el levantamiento de los cuerpos, los cuales fueron trasladados a la morgue para la realización de los estudios correspondientes, a fin de determinar la causa de muerte de ambas víctimas, quienes presuntamente se conocieron durante la fiesta.
Debido a que el exagente ya se encuentra vinculado a proceso por el delito de desaparición de personas, ante este nuevo descubrimiento podrían sumársele cargos por feminicidio.
Deja a tres niños en la orfandad
Sobre las mujeres asesinadas, fuentes cercanas a la investigación informaron que María Fernanda dejó a dos niñas y a un niño en la orfandad, mientras que Diana Estrella vivía con una tía al no contar con sus padres.
María Fernanda tenía 31 años de edad y el día de su desaparición vestía un top, falda y tenis blancos, además de un saco negro brillante.
Como señas particulares, en su ficha de búsqueda se mencionó una cicatriz entre la ceja y el pómulo del lado derecho, otra en el brazo derecho, así como perforaciones en ambos lóbulos y en la oreja derecha.
Además, presentaba una cicatriz en la rodilla derecha, un lunar en la parte superior del pecho, otro en el labio y un tatuaje con la leyenda “Baalam” en la clavícula derecha.
Diana Estrella medía 1.60 metros, era de complexión delgada, tez morena clara y tenía el cabello ondulado. Cuando fue vista por última vez tenía 24 años de edad y se desconoce la vestimenta que llevaba.
Padre de María Fernanda temía que estuviera siendo prostituida o asesinada
En una reunión con autoridades estatales y colectivos, Jesús Guerrero, padre de María Fernanda, declaró ante medios de comunicación que, aunque el sospechoso ya estaba detenido, todavía no se tenía información sobre el paradero de su hija ni de la otra joven.
Expresó sentir poca empatía por parte de las autoridades y afirmó que no se detendría en la búsqueda de su hija, pues desconocía si estaba viva, muerta o si estaba siendo víctima de explotación sexual.