El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria de la CNDH reveló que los centros de reclusión del estado de Puebla registran fallas estructurales severas, destacando el penal de San Pedro Cholula como el recinto con mayor nivel de hacinamiento al operar con un sobrecupo significativo respecto a su capacidad instalada.
La evaluación del organismo defensor ubicó al penal de Acatlán de Osorio con la calificación más baja de la entidad (3.42 puntos), seguido por bajas métricas en inmuebles como el de Huejotzingo y el penal de San Miguel en la capital (5.31). La media estatal se situó en 5.10 puntos, reprobando los estándares de seguridad y reinserción.
Entre los principales problemas señalados figuran la falta de personal de custodia, deficiencias en la infraestructura sanitaria y la persistencia de dinámicas de autogobierno. Únicamente los penales de Ciudad Serdán y Tepexi de Rodríguez obtuvieron calificaciones aprobatorias en la entidad.
Las autoridades penitenciarias han implementado traslados graduales de personas privadas de la libertad hacia Ceresos de media y alta seguridad para desahogar las áreas críticas, aunque el déficit de espacios sigue representando un reto operativo prioritario.