A 58 años de los acontecimientos registrados el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, la reconstrucción histórica sitúa la actuación del Batallón Olimpia como un elemento central en el desarrollo del operativo desplegado contra la comunidad estudiantil. Integrado por elementos pertenecientes a las Fuerzas Armadas y a diversos cuerpos de seguridad pública, este grupo especial operó encubierto y vestido de civil entre la multitud concentrada durante el mitin convocado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH).
El origen de este agrupamiento responde a tareas iniciales de resguardo e inspección de las sedes e instalaciones destinadas a la celebración de los Juegos Olímpicos de México 1968. Sin embargo, diez días antes de la ceremonia inaugural de las competencias deportivas, los efectivos fueron incorporados a la llamada Operación Galeana, dispositivo diseñado para rodear la Plaza de las Tres Culturas y efectuar la detención de los principales líderes del movimiento estudiantil.
Para coordinar las acciones tácticas y evitar agresiones entre los propios elementos de las fuerzas de seguridad en medio de la aglomeración, los integrantes del Batallón Olimpia portaron un distintivo visual unificado: un guante o un pañuelo blanco colocado en la mano izquierda. Esta prenda distintiva permitió a los miembros de la agrupación identificarse mutuamente, quedando documentada en múltiples registros fotográficos y testimonios documentales recabados con posterioridad a los hechos.
Durante el desarrollo de la incursión, integrantes de este batallón tomaron posiciones estratégicas en los accesos al lugar y en inmuebles aledaños, destacando la ocupación de departamentos e interiores del edificio Chihuahua, inmueble desde donde los dirigentes del CNH se dirigían a los asistentes y en el cual también se encontraban representantes de la prensa nacional e internacional.
Investigaciones y peritajes realizados en las décadas posteriores señalan que miembros del Batallón Olimpia portaban armas de fuego durante el inicio de las detonaciones en la plaza, factor que exacerbó el caos y la confusión entre los manifestantes. A pesar del acopio de documentación e investigaciones históricas, diversos aspectos vinculados con las cadenas de mando y el origen preciso de las órdenes de disparo continúan siendo materia de análisis y debate por parte de historiadores y especialistas.