La disputa legal entre los organismos rectores del fútbol internacional escaló tras la presentación de un escrito de 21 páginas por parte de la FIFA ante el Tribunal del Distrito Sur de Florida. En el documento, la defensa de la federación internacional acusó a la UEFA de promover acciones de acoso y actuar de mala fe en contra de su presidente, Gianni Infantino, solicitando la desestimación de peticiones judiciales para la entrega de documentos en Estados Unidos.
El conflicto se relaciona con las acciones emprendidas por la UEFA en tribunales norteamericanos para recabar testimonios e información sobre el proyecto comercial FIFA Forward Enterprise (FFE). Dicha propuesta buscaba la creación de una filial y la venta del 20% de los derechos comerciales futuros de la FIFA por un estimado de 4,200 millones de dólares a un grupo inversor privado, iniciativa que fue descartada pocos días después de su divulgación.
La confederación europea sostiene que la transacción buscaba favorecer intereses particulares fuera de las condiciones de mercado y ha preparado documentación con el fin de promover una denuncia penal por mala gestión financiera en Suiza. Por su parte, los representantes de la FIFA negaron cualquier beneficio personal para Infantino y vincularon las demandas legales de la UEFA con maniobras políticas de cara al próximo proceso de elección de la presidencia del organismo.
El caso ha generado movimientos estructurales al interior de la FIFA, incluyendo la renuncia de asesores de alto nivel y el cuestionamiento de directivos de operaciones. Tras la cancelación del proyecto, Infantino reconoció fallas en la gestión del acuerdo y propuso la implementación de una auditoría externa e independiente sobre la gobernanza de la institución para transparentar los procesos de inversión futuros.