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Fallece cocodrilo asegurado en Tehuacán; autoridades mantienen búsqueda de más ejemplares en canales

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El espécimen de cocodrilo localizado y capturado en un canal de agua de la junta auxiliar de San Pablo Tepetzingo, perteneciente al municipio de Tehuacán, fue entregado sin vida a los inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). El reporte sobre el hallazgo del reptil, de aproximadamente un año de edad, movilizó a los cuerpos de seguridad locales luego de que pobladores de la zona advirtieran su presencia en los caudales comunitarios.

La directora de Ecología del ayuntamiento de Tehuacán, Paola Rojas Diego, confirmó que la entrega de la especie a las autoridades ambientales federales se realizó bajo los protocolos correspondientes. La funcionaria detalló que el organismo descentralizado asumirá la custodia del cadáver y llevará a cabo los estudios forenses y veterinarios pertinentes para dictaminar con precisión las causas biológicas de la muerte del animal.

Las evaluaciones preliminares efectuadas al momento de asegurar al reptil revelaron la presencia de diversas huellas de maltrato físico en la superficie de su cuerpo. De acuerdo con las hipótesis de las autoridades municipales, las lesiones contundentes sufridas por el espécimen antes o durante su sujeción por parte de particulares pudieron haber sido el factor determinante en el deterioro de su salud y su posterior deceso.

A pesar de la muerte del ejemplar recuperado, las dependencias de Protección Civil y Ecología informaron que continuarán realizando operativos de inspección y patrullajes en los alrededores del canal de San Pablo Tepetzingo. Esta medida responde a los persistentes testimonios de los habitantes de la junta auxiliar, quienes aseguran haber visto al menos a dos cocodrilos más desplazándose entre las corrientes de agua de la localidad.

Hasta el momento, la procedencia legal de estos reptiles exóticos en la zona urbana de Tehuacán no ha sido esclarecida por las autoridades competentes. La principal línea de investigación sugiere que los animales permanecían en cautiverio de manera irregular en algún domicilio particular de la región y se fugaron de sus instalaciones, siendo posteriormente abandonados en los canales pluviales por sus poseedores ante la imposibilidad de reconfinarlos.

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