Los accionistas de Nike rechazaron este martes una propuesta orientada a aumentar la transparencia sobre sus metas ambientales. La iniciativa exigía detalles específicos sobre la estrategia para cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones, en un momento de creciente escrutinio sobre el impacto ecológico de la multinacional estadounidense.
La votación reaviva el debate sobre el verdadero alcance de las metas ambientales del gigante de la ropa deportiva. Con sede en Oregón y una valoración de mercado cercana a los 56 000 millones de dólares, Nike se comprometió en 2019 a recortar un 65 % sus emisiones operativas y un 30 % las de su cadena de suministro para 2030. No obstante, en su actualización del ejercicio fiscal 2024, la compañía reportó apenas una disminución del 11 % en la cadena de suministro en comparación con el nivel base de 2015.
A pesar de que el fondo soberano de Noruega —undécimo mayor accionista de Nike— respaldó la solicitud impulsada por la firma de inversión sostenible Green Century Capital Management, la junta directiva recomendó votar en contra. El consejo argumentó que la administración está mejor posicionada para definir el ritmo y los informes adecuados, asegurando que la empresa mantiene firme su compromiso medioambiental. Esta negativa se suma a una reciente simplificación de sus informes de impacto, donde la compañía sustituyó explicaciones detalladas sobre energía renovable y reciclaje por listados consolidados de residuos y emisiones.
El rechazo a la medida ocurre en medio de una severa reestructuración interna. Nike enfrenta una desaceleración en ventas y pérdida de cuota de mercado frente a competidores emergentes, mientras su consejero delegado, Elliott Hill, intenta revitalizar la innovación de productos. Las acciones de la firma acumulan un retroceso cercano al 40 % en lo que va del año.
En la misma asamblea, los accionistas aprobaron la ratificación del esquema retributivo de los ejecutivos, pese a que la compensación total de Hill superó los 36 millones de dólares en el ejercicio 2026. Esta votación salió adelante a pesar de la recomendación en contra de importantes asesores de voto como Glass Lewis y ISS, así como la oposición del fondo noruego. En contraposición, la junta descartó una propuesta de inversores conservadores que buscaba retirar de los planes de salud corporativos la cobertura de procedimientos de transición de género para menores.