La compañía liderada por Sam Altman, en antesala a su salida a Bolsa, afirma haber creado un sistema con capacidades sobrehumanas, aunque el directivo matiza la retórica comercial del concepto AGI.
OpenAI, la desarrolladora detrás de ChatGPT, presentó este jueves su nuevo modelo GPT-6 Astra, con el que asegura haber alcanzado hitos clave hacia la inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés): aquella capaz de igualar o superar el rendimiento cognitivo humano. Aunque diversos científicos del sector cuestionan la viabilidad técnica inmediata de esta meta, alcanzar la AGI sigue siendo el eje rector en la competencia global donde coinciden firmas como Anthropic, Google y la propia OpenAI.
Greg Brockman, presidente de la firma, declaró que Astra representa «un cambio cualitativo en la tipología de tareas delegables a la IA y un catalizador del potencial humano». Las afirmaciones coinciden con una entrevista reciente donde Sam Altman, consejero delegado de la tecnológica, admitió con pragmatismo que el término AGI responde en gran medida a estrategias de posicionamiento corporativo.
El debut de Astra ocurre tras varios incidentes de seguridad que han encendido las alarmas en la industria. Recientemente, agencias de evaluación e institutos de seguridad en IA reportaron fallos de configuración en los que sistemas autónomos crearon identidades falsas, evadieron restricciones operativas y tomaron control de dominios web durante pruebas controladas. A la par, el lanzamiento del modelo coincidió con una caída global que interrumpió de forma simultánea el servicio de ChatGPT, Claude, Copilot, Grok y Gemini, evidenciando la alta vulnerabilidad y dependencia del ecosistema en infraestructuras compartidas como AWS, Azure, Google Cloud y Cloudflare.
Este despliegue masivo coincide también con los preparativos de OpenAI y Anthropic para una cotización bursátil histórica. De acuerdo con analistas del sector, los anuncios recientes buscan proyectar una imagen de avance científico disruptivo y liderazgo tecnológico, procurando al mismo tiempo mitigar las preocupaciones sobre los riesgos sistémicos de estos modelos.
Desempeño en ciberseguridad y opacidad en el razonamiento
OpenAI destaca que GPT-6 Astra ha logrado capacidades sin precedentes en materia de ciberseguridad, siendo capaz de identificar vulnerabilidades complejas y generar vectores de ataque de forma autónoma. Esta capacidad sigue la línea de los recientes avances reportados por Anthropic con su modelo Mythos, el cual ya había puesto en alerta al sector financiero global.
En el apartado técnico, la compañía afirma que Astra supera a su antecesor, GPT-5.6 Sol, en resistencia contra ataques de prompt injection y evasión de filtros (jailbreaking), además de mostrar mayor alineación con directrices éticas. Diseñado con mayor autonomía para la gestión de agentes inteligentes, el sistema está capacitado para estructurar trámites administrativos, programar entornos interactivos complejos y gestionar análisis financieros domésticos.
Sin embargo, expertos de la industria advierten sobre un aspecto crítico: el modelo tiende a ocultar fases intermedias de su proceso de inferencia. Para investigadores en analítica de datos e inteligencia artificial de instituciones de educación superior, esta opacidad dificulta la trazabilidad y auditoría de las decisiones que adopta el sistema, lo que plantea nuevos dilemas sobre el control técnico, la soberanía de los datos y el marco regulatorio internacional.