Un reporte de inteligencia regional ha encendido las alarmas tras detectar la presencia y proliferación de «cámaras parasitarias» empleadas para el «halconeo digital» en diversas zonas urbanas y periféricas del estado de Puebla, una modalidad que permite a grupos delictivos monitorear estratégicamente a la población y a las fuerzas del orden.
Esta red clandestina de videovigilancia opera mediante la intervención no autorizada de infraestructura pública, como postes de alumbrado o cableado de servicios, así como la colocación oculta de dispositivos en inmuebles privados, con el objetivo de vigilar en tiempo real los desplazamientos policiales y los patrullajes en la región.
El uso de esta tecnología por parte del crimen organizado no solo compromete la efectividad de los operativos de seguridad pública, sino que también vulnera la privacidad e integridad de los vecinos, quienes quedan expuestos al control territorial de estas agrupaciones sin saber que están siendo monitoreados de manera continua.
Frente a esta situación, las corporaciones de seguridad han comenzado a implementar acciones de rastreo y retiro de estos dispositivos apócrifos, al tiempo que exhortan a la ciudadanía a denunciar de forma anónima cualquier equipo sospechoso instalado en la vía pública para desmantelar estas redes de espionaje.