El panorama de las telecomunicaciones en México experimenta una profunda transformación derivada de las nuevas disposiciones regulatorias. La implementación del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil ha comenzado a reflejar sus primeros impactos cuantitativos en el mercado nacional, contrayendo de manera drástica el volumen de líneas activas operando en el territorio.
De acuerdo con un análisis detallado compartido por la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU), el mercado móvil mexicano pasó de registrar 162 millones de líneas al cierre de diciembre de 2025 a un total de 157.1 millones de líneas activas para junio de 2026. Esta variación representa una pérdida neta acumulada de 4.9 millones de accesos durante el primer semestre del año, evidenciando un ajuste complejo para los operadores de la industria.
El informe especializado detalla que la mayor parte de este descalabro numérico se concentra de manera directa en el segmento de prepago. Históricamente, las líneas bajo esta modalidad se adquirían con facilidad y sin requerir un filtro de identidad estricto; sin embargo, la obligatoriedad de vincular cada número telefónico con la Clave Única de Registro de Población (CURP) ha provocado la depuración masiva de miles de cuentas inútiles, secundarias o no regularizadas.
Pese a la notable contracción en el volumen de líneas, las métricas financieras del sector muestran un comportamiento contrastante impulsado por una mayor valorización de la conectividad. Las empresas de telecomunicaciones reportan un incremento en los ingresos generales, motivado por una migración paulatina de los usuarios hacia esquemas de pospago y un consumo más elevado de datos móviles, lo que redefine la estrategia comercial del mercado hacia la calidad por encima de la cantidad masiva.