Un informe independiente del Grupo de Copenhague detectó alertas por movimientos atípicos en los mercados globales de apuestas durante el Mundial, salpicando encuentros de potencias como España y del anfitrión México.
La recién concluida Copa del Mundo 2026 ha quedado bajo el ojo del huracán. De acuerdo con una investigación revelada por el medio The Athletic y respaldada por el Grupo de Copenhague (red internacional de monitoreo de integridad deportiva), se detectaron al menos siete alertas por comportamientos atípicos en los mercados globales de apuestas en varios encuentros del torneo.
El informe estima que a lo largo de la competición se apostó una suma récord cercana a los 240 mil millones de dólares, prácticamente el doble de lo registrado en Catar 2022. Este desmesurado flujo financiero, sumado al auge de plataformas de predicción basadas en criptomonedas como Polymarket, encendió las alarmas de los organismos de integridad internacional.
Partidos y jugadas bajo la lupa
Entre los casos más destacados señalados en el reporte figuran:
España vs. Cabo Verde: Se identificó una acumulación masiva de apuestas (aproximadamente 4.8 millones de dólares) a favor de que España no ganaría el encuentro. El partido terminó sorpresivamente con un empate sin goles.
México vs. Sudáfrica: El choque inaugural registró movimientos atípicos vinculados a la expulsión del jugador sudafricano Themba Zwane, una acción específica que levantó sospechas de un posible uso de información privilegiada o apuestas dirigidas.
España vs. Arabia Saudita: Se destacó una inusual demora de más de tres minutos y medio por parte del VAR para anular un gol de Ferran Torres, lapso en el que las cuotas de apuestas fluctuaron drásticamente en los mercados digitales internacionales.
El caso Folarin Balogun: La revocación y suspensión de su sanción generó fuertes movimientos financieros previos a los partidos de la selección de Estados Unidos, abriendo la hipótesis de filtración de información privilegiada antes de hacerse pública la decisión.
La postura de la FIFA
A pesar de la solicitud formal emitida por el Grupo de Copenhague para obtener explicaciones sobre estos episodios, la FIFA descartó cualquier irregularidad. A través de su grupo de trabajo especializado en integridad, el máximo organismo del fútbol afirmó que monitoreó los 104 partidos en tiempo real y que no halló pruebas contundentes de manipulación de partidos ni fraudes.
Expertos en la materia señalan que una «alerta amarilla» o un movimiento inusual no constituye per se una prueba de amaño. Sin embargo, la enorme cantidad de dinero en juego y los vacíos normativos en las apuestas digitales representan un desafío sin precedentes para la transparencia del fútbol mundial.