En un acto inédito en Puebla, miles de morenistas se concentraron en el zócalo de la capital para respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a dos años de su triunfo electoral. El mitin estuvo encabezado por el gobernador Alejandro Armenta Mier y el presidente municipal de la ciudad de Puebla, José Chedraui Budib, así como por la senadora Lizeth Sánchez García, diputados federales y locales, y alcaldes emanados de la llamada cuarta transformación.
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En el corazón de la ciudad se mezclaron fundadores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) con recién llegados, entre ellos el alcalde de Chignahuapan, Juan Rivera Trejo, sujeto a investigación de la Comisión de Honor y Justicia por sus excesos difundidos en redes sociales. El edil, junto con su esposa e hija –quien fue celebrada con una suntuosa fiesta de 15 años–, se paseaba entre las vallas mientras Sheinbaum sostenía que la cuarta transformación cambió al país porque gobierna “con el pueblo y para el pueblo”.
Como en los viejos mítines del PRI, frente al templete se ondearon banderas de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), cuyos líderes, históricamente tachados de “charros” por la izquierda, se movían entre la multitud. Esta vez se presentaban como parte de la 4T y parecían olvidar que en el pasado reciente fueron bastión priista o apoyaron al morenovallismo.
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Desde temprano, camiones repletos de asistentes provocaron congestión vial en el bulevar 5 de Mayo y se estacionaron en zonas como los barrios del Alto y La Luz, lo que complicó el tránsito hacia el Centro Histórico. De ahí descendían militantes, seccionales y simpatizantes que, tras pasar lista con sus líderes y recibir el clásico refrigerio de “la torta y el refresco”, caminaron hacia la fuente de San Miguel para incorporarse al mitin, en medio de vallas que restringían el acceso a la parte principal de la plancha.
En el zócalo se instalaron cuatro pantallas gigantes en las esquinas para seguir los discursos, en un programa que contemplaba enlaces con los gobernadores de más de 20 estados; Armenta anunciaba que se acercaba el turno de Puebla. Sin embargo, entre fallas técnicas del personal de transmisión, el gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, sorprendió con una intervención que se prolongó por más de 15 minutos, seguida por la del oaxaqueño Salomón Jara Cruz, lo que retrasó la participación del mandatario poblano.
El tiempo se agotó cuando Sheinbaum llegó al monumento a la Revolución en la Ciudad de México y las cámaras se enfocaron de lleno en el acto central, que por momentos adquirió tono de informe de gobierno. Desde Puebla, los morenistas coreaban “no estás sola” mientras la presidenta alertaba sobre el intervencionismo extranjero y los grupos de ultraderecha de Estados Unidos, aquellos que respaldan al presidente Donald Trump, aunque sin mencionarlo directamente.
Una referencia a la obra carretera en la Mixteca de Puebla y Oaxaca desató nuevos gritos de apoyo entre la militancia poblana, que levantaba pancartas como si la presidenta pudiera verlas a través de la transmisión. En primera fila, Armenta levantaba el puño izquierdo cuando Sheinbaum afirmó que “México no es una piñata de nadie”, acompañado por Gabriela “La Bonita” Sánchez y Laura Artemisa García Chávez, ambas aspirantes a la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.
A la izquierda del gobernador se ubicaban el alcalde José Chedraui, el delegado de programas federales, Rodrigo Abdala Dartigues, y la senadora petista Lizeth Sánchez, mientras del lado opuesto se encontraban el líder del Congreso del estado, Pavel Gaspar Ramírez, y el presidente del Consejo estatal de Morena, Andrés Villegas Mendoza. Bajo un calor que superó 30 grados centígrados, solo atenuado por nubes ocasionales, culminó el discurso antiintervencionista de Sheinbaum, cargado de referencias al juarismo.
Al cierre del enlace, Armenta tomó el micrófono para agradecer la asistencia inédita de presidentes municipales, diputados locales y federales, senadores, regidores y militancia en general.
“Quiero agradecer la presencia de los 217 municipios de nuestro estado, de los presidentes municipales, de los diputados locales, de la senadora, de todo el gabinete; hemos dado una muestra de solidaridad, respeto y dignidad acompañando a nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum”, expresó en un breve mensaje, tras el cual se abrieron las vallas y el zócalo recuperó su rutina cotidiana.