El parlamento de Israel aprobó una ley que autoriza la pena de muerte para palestinos condenados por el asesinato de israelíes, una decisión que ha provocado condenas internacionales y críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos , al considerar que se trata de una medida discriminatoria e inhumana.
La aprobación de la norma representa la culminación de una campaña impulsada durante años por sectores de la ultraderecha israelí para soportar las sanciones contra palestinos sentenciados por delitos de carácter nacionalista. El primer ministro Benjamín Netanyahu acudió personalmente a la Knesset para votar un favor del proyecto.
La legislación establece la pena de muerte por ahorcamiento como castigo por defecto para palestinos de Cisjordania condenados por asesinatos nacionalistas. Aunque también permite a los tribunales israelíes imponer esa pena a los ciudadanos israelíes en casos similares, expertos legales sostienen que en la práctica la disposición afectará a los palestinos y dejará fuera a los ciudadanos judíos.
La nueva norma no tendrá efectos retroactivos, por lo que no se aplicará a los prisioneros que actualmente mantiene Israel , incluidos integrantes de Hamás detenidos tras los ataques del 7 de octubre de 2023 , que detonaron la guerra en la Franja de Gaza . Tras la votación final, que concluyó con 62 votos a favor y 48 en contra, los legisladores oficialistas celebraron la aprobación dentro del recinto.
Se prevé que la ley enfrente impugnaciones judiciales antes de su entrada en vigor dentro de 30 días. La Asociación de Derechos Civiles en Israel ya presentó una petición ante el Tribunal Supremo para frenar su aplicación, al argumentar que el parlamento carece de autoridad legal para legislar sobre palestinos de Cisjordania , quienes no son ciudadanos israelíes.
Durante el debate, los legisladores opositores advirtieron que la norma contradice los principios del derecho internacional y elimina incluso la posibilidad de indulto. También se cuestionó que la imposición de la pena capital no requiere un veredicto unánime, lo que, según sus críticos, agrava el carácter excepcional y controvertido de la legislación.
La medida marca una ruptura con la práctica histórica de Israel , que aunque contempla la pena capital en casos excepcionales, no ejecuta a una persona desde 1962, cuando fue condenado el criminal nazi Adolf Eichmann . En paralelo, varios gobiernos europeos ya habían pedido a Israel que desistira de aprobar una ley que consideran discriminatoria y carente de efecto disuasorio.