Un grupo de terapeutas y trabajadores de la salud mental realizó una huelga de 24 horas para denunciar que su trabajo enfrenta una creciente amenaza por el avance de la inteligencia artificial y otros mecanismos de automatización dentro del sistema de atención. La protesta incluyó a unos 2 mil 400 empleados del sector, quienes señalan que sus funciones están siendo desplazadas o modificadas por nuevos esquemas que reducen la intervención de personal clínico especializado.
La movilización estuvo dirigida contra Kaiser Permanente, empresa que, de acuerdo con los trabajadores y su sindicato, ha impulsado cambios que alimentan la preocupación por el reemplazo de profesionales por sistemas automatizados. Aunque la compañía negó que exista un proceso de sustitución por inteligencia artificial, el personal que participó en la protesta sostuvo que la amenaza ya se percibe de manera concreta en distintas áreas de trabajo.
Ilana Marcucci-Morris, trabajadora social clínica titulada, explicó que fue reasignada del área de triaje a otras funciones. Según relató, las evaluaciones iniciales de entre 10 y 15 minutos que antes fueron realizadas por personal clínico con licencia ahora son efectuadas por operadores sin acreditación profesional que siguen un guion, o bien mediante visitas virtuales en las que una aplicación clasifica las necesidades de atención de los pacientes.
A la protesta de los trabajadores de salud mental se sumaron más de 23 mil enfermeras de Kaiser, en una muestra de respaldo frente a lo que consideran una presión cada vez mayor derivada de la automatización. Marcucci-Morris señaló que una parte de la huelga por prácticas laborales injustas está relacionada con el deterioro del sistema de triaje autorizado dentro del plan de salud, además del temor que existe entre el personal por la posibilidad de que la inteligencia artificial termine sustituyendo empleos.
Las inquietudes del sector no se centran únicamente en eventuales despidos. También abarcan el impacto que estas herramientas pueden tener en las condiciones laborales, especialmente por las exigencias de la dirección para que los profesionales de la salud mental aceleren la elaboración de historiales clínicos mediante inteligencia artificial y así puedan atender a un mayor número de pacientes durante un mismo turno.
Uno de los psiquiatras de Kaiser y delegado sindical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud afirmó que la intención es eliminar el tiempo disponible para realizar adecuadamente esas tareas, con el objetivo de imponer un ritmo de atención más acelerado, con más pacientes, menos tiempo y menos recursos.
En la misma línea, Katy Roemer, enfermera de medicina familiar, cuestionó a quién beneficia realmente la incorporación de la inteligencia artificial en este contexto. Su planteamiento puso sobre la mesa una duda central entre los trabajadores: si estas herramientas están orientadas a mejorar la atención de los pacientes y las condiciones del personal, o si en realidad responden principalmente a los intereses económicos de la corporación.