En las primeras horas del martes 3 de marzo, un eclipse lunar total fue visible desde el cielo de Puebla, donde muchas personas se detuvieron a observarlo.
Este evento, conocido comúnmente como “Luna de Sangre”, pintó al satélite con un atractivo color rojo, cautivando a quienes se levantaron temprano ese día. La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) explicó que la fase penumbral empezó a las 3:50 de la mañana, alcanzando su máximo esplendor a las 5:34.
De hecho, el mejor momento para disfrutar de la Luna de Sangre, que pudo ser observada en todo el país, fue exactamente a las 5:04 de la mañana.
Así, dicho fenómeno tuvo lugar en la madrugada del 3 de marzo y se prolongó por alrededor de cinco horas y 39 minutos, tiempo suficiente para que se pudieran ver todas sus fases.
El proceso dio inicio con la fase penumbral, cuando la sombra de la Tierra apenas oscurece un poco la superficie de la luna; luego siguió la fase parcial, y finalmente terminó con la fase total, momento en que el satélite natural tomó un color rojizo.
Es importante señalar que este cambio de color no está relacionado con incendios o fenómenos atmosféricos en la zona. Ocurre porque la atmósfera de la Tierra funciona como un filtro: dispersa la luz azul y deja pasar las longitudes de onda rojas hasta la luna. Este mismo efecto es lo que otorga los tonos anaranjados y rojos durante los atardeceres.