En aquellos tiempos de 1990, cuando se presentó por primera vez en Bellas Artes, algunos eran conscientes de que aquel concierto sería emblemático, pero el tiempo reveló su verdadera naturaleza: un evento histórico y de culto, cuya leyenda crece con cada fanático. Este sábado en la plaza, desde Adiós amor, te vas o Yo no nací para amar siguen siendo cantadas a todo pulmón por los fans, tanto los que crecieron escuchando a Juanga hasta los jóvenes que siguen exigiendo más eventos del Divo.
Los carteles que se alzaban eran cientos, con diferentes mensajes de amor para Juanga, como si él estuviera presente en el escenario, como si ese video que se reproduce en una pantalla enorme, no fuera una secuencia que tomó una cámara hace 35 años.
La mayoría cantando, disfrutando sentados en banquitos, familias completas atentas a cada segundo del video. Comienza entonces No tengo dinero y hay quienes llegan a las lágrimas, se ven inspirados por la voz, pero, sobre todo, por esos gestos, la personalidad que Juanga desbordaba.
Así a lo largo de toda la noche en cada canción, Juan Gabriel revivía cuando sus notas resonaban en los edificios del Zócalo y cuando en todos los balcones banderas con su rostro se ondeaban. Todos siguen cantando, desde niños, hasta los más grandes, los ancianos, y corean: “Hasta que te conocí, vi la vida con dolor”, y casi llegan a las lágrimas, pero siempre con una sonrisa.