En los últimos años, México ha sido testigo del crecimiento acelerado de un nuevo modelo en la distribución de medicamentos: las farmacias digitales. Aunque su aparición se intensificó a raíz de la pandemia por COVID-19 en 2020, hoy representan entre el 7 y el 8% del mercado farmacéutico nacional, y se perfilan como una opción clave frente al desabasto que persiste en el sector salud público.
Estos negocios funcionan a través de plataformas web o aplicaciones móviles, ofreciendo a los usuarios la posibilidad de comprar medicamentos sin necesidad de salir de casa. Para muchas personas, especialmente aquellas con movilidad limitada, este modelo se ha vuelto una alternativa práctica y accesible.
Una de las empresas que ha cobrado relevancia en este sector es Prixz, fundada en plena emergencia sanitaria. Actualmente, esta farmacia digital cuenta con un catálogo de más de 15 mil productos médicos, lo que, según sus representantes, triplica el inventario promedio de una farmacia física convencional.
Cobertura nacional y tecnología al servicio de la salud
Prixz presume una cobertura de 98.7% del territorio nacional, con tiempos de entrega que varían entre 30 minutos y cuatro días, dependiendo de la ubicación del cliente. Además, su sistema incorpora inteligencia artificial para la lectura de recetas, aunque también mantienen canales de atención tradicionales, como un número telefónico y personal especializado en entregas.
Según Sergio Pérez, especialista en innovación en salud y vinculado con la empresa, el crecimiento de Prixz sigue una trayectoria similar a la de empresas estadounidenses del mismo rubro. Estima que para 2028, las farmacias digitales podrían alcanzar hasta el 20% del mercado mexicano.
Por su parte, Adriana Contreras, directora de operaciones de Prixz, subraya que una de las ventajas de este modelo es la capacidad de anticipar problemas de suministro. Gracias a la comunicación directa con laboratorios, pueden saber con anticipación si hay interrupciones en la cadena de producción o distribución, lo que les permite ajustar inventarios y evitar quiebres de stock.
¿Más caras o más accesibles?
Un tema recurrente en torno a las farmacias digitales es el precio. De acuerdo con Pérez, entre el 50 y 60% de los medicamentos crónicos disponibles en la plataforma son más económicos que en el canal tradicional, con ahorros que van del 30 al 35%. Esto responde, en parte, a la especialización del modelo en padecimientos que requieren tratamientos de largo plazo, como hipertensión, diabetes o enfermedades respiratorias.