{"id":5501,"date":"2022-04-15T00:09:50","date_gmt":"2022-04-15T00:09:50","guid":{"rendered":"http:\/\/lahora.mx\/?p=5501"},"modified":"2022-04-15T00:09:51","modified_gmt":"2022-04-15T00:09:51","slug":"la-soledad-en-la-era-de-las-redes-sociales-entre-los-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/2022\/04\/15\/la-soledad-en-la-era-de-las-redes-sociales-entre-los-jovenes\/","title":{"rendered":"La soledad en la era de las redes sociales entre los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"\n<p>Para esta joven de 20 a\u00f1os, entrevistada durante la pandemia, la soledad corresponde a la paradoja de habitar un espacio hacinado de gran visibilidad. En \u00e9l su voz se difumina entre una algarab\u00eda. Esa plaza recuerda al muro de Facebook o de Instagram. Pero \u00bfson las redes sociales las causantes de esta experiencia parad\u00f3jica?<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la pregunta sobre si las redes incrementan o reducen el sentimiento de soledad, debemos analizar las experiencias derivadas del uso creciente de tecnolog\u00edas digitales para relacionarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el confinamiento del pasado 2020, muchas personas experimentamos con frustraci\u00f3n y angustia \u00a0que nuestra vida social se restring\u00eda a mensajes y videollamadas. Una etapa en la que el sentimiento de soledad se extendi\u00f3 en la poblaci\u00f3n y se agudiz\u00f3 entre las personas j\u00f3venes, las m\u00e1s familiarizadas con la comunicaci\u00f3n en l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>La frase\u00a0 \u00abcada vez m\u00e1s conectados, pero tambi\u00e9n m\u00e1s solos \u00a0se ha convertido en un lugar com\u00fan, atribuyendo a m\u00f3viles y redes sociales el aumento de la experiencia de soledad entre j\u00f3venes. Sobrevuela la sospecha de que estos medios ofrecen un suced\u00e1neo del tipo de contacto m\u00e1s aut\u00e9ntico que es el presencial.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cfrialdad\u201d de las pantallas, la \u201csuperficialidad\u201d de las fotograf\u00edas o la \u201cdistancia\u201d en la comunicaci\u00f3n dif\u00edcilmente pueden competir con la calidad y calidez de un abrazo. Las redes sociales, al promover la sobreestimulaci\u00f3n consumista, contribuyen a generar v\u00ednculos m\u00e1s ef\u00edmeros e inciertos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La importancia de las redes para comunicarnos<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el testimonio de muchos j\u00f3venes indica que las redes sociales son herramientas \u00fatiles para interactuar en la distancia, construir relaciones de intimidad y afrontar momentos dif\u00edciles. Facilitar la sensaci\u00f3n de control en la comunicaci\u00f3n elaborando mensajes, moldeando la imagen personal o modulando la disponibilidad puede rebajar la ansiedad y favorecer el contacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la pandemia, muchas personas han expresado saturaci\u00f3n de los medios digitales. Sin embargo, estos han sido imprescindibles para mantener el \u00e1nimo y las relaciones personales. La ambivalencia y diversidad de estas herramientas son fundamentales a la hora de entender c\u00f3mo afectan a nuestra vida social, especialmente porque esta est\u00e1 evolucionando muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, los prejuicios sobre las redes dificultan diagnosticar c\u00f3mo est\u00e1n transformando la vida social. Tambi\u00e9n dificultan imaginar estrategias realistas para remediar las tensiones y malestares de la sociabilidad juvenil. En la investigaci\u00f3n\u00a0<em>\u00bfC\u00f3mo conectamos? Mediaci\u00f3n de las redes sociales en la experiencia de soledad de las personas j\u00f3venes<\/em>, que en breve publicar\u00e1 el Centro Reina Sof\u00eda -FAD, se se\u00f1alan tres dimensiones en las que se est\u00e1 transformando la forma en que viven la soledad las personas j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el informe se presentan los resultados de una investigaci\u00f3n que tuvo lugar durante 18 meses, entre enero de 2020 y junio de 2021. Su objetivo general consisti\u00f3 en analizar la mediaci\u00f3n de las redes sociales en la experiencia del confinamiento de personas j\u00f3venes y su relaci\u00f3n con la vivencia de soledad no deseada para extraer aprendizajes en torno al papel que las redes sociales pueden desempe\u00f1ar para prevenir ese sentimiento de soledad no deseada.<\/p>\n\n\n\n<p>En una primera dimensi\u00f3n cabe mencionar que, aunque los medios digitales no pueden asegurar el contacto presencial, en contrapartida prometen una disponibilidad y una simultaneidad constantes en la interacci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad se expresa como una preocupaci\u00f3n por estar fuera de los canales comunicativos, como un miedo por no ser part\u00edcipes de ciertos eventos o por ser olvidados por otros. Un tipo de soledad que es sensaci\u00f3n de desconexi\u00f3n, de no seguir debidamente el flujo o dejar de estar al corriente (o sin cobertura).<\/p>\n\n\n\n<p>En un segundo nivel, la soledad se concibe como la frustraci\u00f3n sobre nuestros v\u00ednculos significativos. Aunque es la forma m\u00e1s habitual en la que se ha entendido y estudiado este fen\u00f3meno las redes sociales suponen nuevas formas de mantener esos v\u00ednculos. Y esto implica tensiones y frustraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los muros p\u00fablicos de Facebook o Instagram ofrecen la capacidad para comunicarse con multitudes en un clic. Ello ha generado un marco cotidiano de reconocimiento en las relaciones personales. Tener pocos seguidores, no ser etiquetado en una publicaci\u00f3n o ser ridiculizado por una foto son casos que disparan sentimientos de soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en las redes se prueba la calidad de nuestros v\u00ednculos como un complejo juego entre disponibilidad e incertidumbre. Y en este no siempre se encuentra la respuesta que deseamos cuando la deseamos. La experiencia de soledad late entre dos pulsiones diferentes: la exposici\u00f3n p\u00fablica y la construcci\u00f3n de un cobijo donde intimar con otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a un tercer nivel. Los usuarios de las redes sociales proyectan constantemente qui\u00e9nes son ante otros. Al elegir la foto de perfil, por ejemplo, expresan c\u00f3mo quieren ser vistos al tiempo que se lanza una pregunta sobre c\u00f3mo son los otros y c\u00f3mo miran. En este juego de espejos se dan dos fantas\u00edas contrapuestas<br><\/p>\n\n\n\n<p>La soledad remite a una nueva dimensi\u00f3n ligada a miedos existenciales. Implica afrontar el temor a la falta de autenticidad y la dificultad por no saber c\u00f3mo mostrarnos y obtener reconocimiento y valor. Conlleva as\u00ed una incertidumbre m\u00e1s profunda. No sobre los v\u00ednculos, sino sobre la veracidad de lo que somos y la posibilidad de comunicarnos con otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos nuevos sentidos de la experiencia de soledad llevan a contradicciones que las personas j\u00f3venes deben afrontar en su d\u00eda a d\u00eda. Una joven de 16 a\u00f1os expresaba que su deseo con las redes era \u201cconectar con otras personas sin tener que conectar\u201d, un tipo de contacto ideal que no tenga que soportar el peso de los v\u00ednculos. Pero no pod\u00eda negar el deseo de vincularse.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cconexi\u00f3n\u201d aparece como una met\u00e1fora perfecta de la sociabilidad contempor\u00e1nea. En ella las mediaciones digitales cada vez est\u00e1n m\u00e1s naturalizadas. Sin embargo, generan tensiones entre la b\u00fasqueda de exposici\u00f3n p\u00fablica y el recogimiento \u00edntimo. Entre una luminosa fantas\u00eda de transparencia y el temor constante a ser poco aut\u00e9nticas o al control ajeno. Las relaciones entre personas j\u00f3venes entra\u00f1an una incertidumbre constante: en una conectividad tan veloz es muy f\u00e1cil quedar desconectados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para esta joven de 20 a\u00f1os, entrevistada durante la pandemia, la soledad corresponde a la paradoja de habitar un espacio hacinado de gran visibilidad. En \u00e9l su voz se difumina entre una algarab\u00eda. Esa plaza recuerda al muro de Facebook o de Instagram. Pero \u00bfson las redes sociales las causantes de esta experiencia parad\u00f3jica? Frente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5502,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[176],"tags":[223],"class_list":["post-5501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional","tag-puebla"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5501"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5503,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5501\/revisions\/5503"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lahora.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}