Tras un largo periodo de incertidumbre y operativo de monitoreo ambiental, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con especialistas y autoridades locales, concretó con éxito la captura del ejemplar de cocodrilo conocido popularmente como «Fugaz», el cual habitaba desde tiempo atrás en las aguas de la Laguna de San Baltazar, ubicada en la capital poblana.
El reptil, que de acuerdo con estimaciones oficiales mide aproximadamente un metro de longitud contando la envergadura de su cola, había sobrevivido en el cuerpo de agua tras ser presuntamente abandonado por particulares a finales del año anterior. La presencia del animal generó diversas reacciones entre la ciudadanía, combinando la sorpresa por su adaptabilidad con la preocupación latente por la seguridad de los visitantes cotidianos que acuden a realizar actividades recreativas al parque ecoturístico.
Ante los reportes ciudadanos y la instrucción de salvaguardar tanto la integridad de la fauna silvestre como la de los paseantes, personal técnico de la Profepa implementó un operativo estratégico de contención. Durante las maniobras, los especialistas utilizaron trampas especializadas y métodos de persuasión de bajo impacto para asegurar al ejemplar sin poner en riesgo su salud física, considerando que las condiciones del vaso lacustre no eran las idóneas para su desarrollo a largo plazo.
Si bien las autoridades ambientales aclararon previamente que el tamaño del reptil no representaba un riesgo inminente o desproporcionado para los visitantes, su reubicación era un paso imperativo para cumplir con la normatividad de protección animal. Especialistas veterinarios evaluaron de inmediato las condiciones físicas de «Fugaz» tras su extracción, diagnosticándolo en un estado de aparente salud y buena adaptación temporal.
El cocodrilo será trasladado a una UMA (Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre) autorizada y con los hábitats controlados óptimos para recibir la atención especializada que requiere su especie. Con esta acción, el Ayuntamiento de Puebla y las instancias federales concluyen el protocolo de vigilancia en la Laguna de San Baltazar, garantizando un entorno completamente seguro para las familias poblanas.