Doña Francisca Camarillo, una mujer de 80 años de edad, protagonizó uno de los momentos más emotivos durante el paso de la edición 2026 de la Carrera Panamericana por el municipio de Atlixco, luego de aguardar más de siete décadas para presenciar nuevamente este emblemático evento automovilístico de talla internacional.
La historia de doña Francisca se remonta a su infancia, cuando a la edad de siete años tuvo la oportunidad de observar la competencia por única vez en su vida en el conocido crucero 33, un punto neurálgico donde convergen la avenida Independencia y la calzada Oaxaca dentro de la misma demarcación poblana.
En aquella época de antaño, el recorrido oficial de la competencia atravesaba las principales arterias del corazón de la ciudad, ingresando formalmente por la calle 10 Oriente, transitando de manera continua por la tradicional avenida Libertad, cruzando el zócalo municipal y enfilarse hacia la salida por la calzada Oaxaca con rumbo hacia el municipio de Izúcar de Matamoros.
Gracias al aviso oportuno de su hija y de su nieto, la octogenaria ciudadana se desplazó hasta el corredor gastronómico de Atlixco, instalándose pacientemente desde la una de la tarde debajo de las rampas de acceso al puente peatonal de la zona para asegurar un buen lugar de visibilidad.
Pese a las inclemencias del tiempo, caracterizadas por una ligera brisa y la exposición prolongada al sol, la espera de más de tres horas valió la pena cuando finalmente los bólidos comenzaron a cruzar por el lugar, momento en el que la emocionada mujer se acercó al carril de baja velocidad para levantar las manos y vitorear a los pilotos.