La industria minera a nivel internacional experimentó un repunte significativo en sus márgenes de rentabilidad, logrando incrementar sus ganancias de manera notable a pesar de que los niveles globales de extracción se mantuvieron prácticamente sin cambios y los ingresos generales registraron un crecimiento marginal.
De acuerdo con un informe especializado elaborado por la consultora McKinsey, el repunte financiero del sector estuvo sustentado principalmente en el encarecimiento de metales clave como el oro y el cobre, los cuales compensaron el estancamiento histórico de otros materiales tradicionales como el acero y el carbón térmico.
El estudio destaca que el oro experimentó un incremento cercano al 45 por ciento en su cotización durante el periodo analizado, permitiendo que las empresas extractoras superaran por primera vez las aportaciones económicas del acero al concentrar un porcentaje elevado de las ganancias operativas globales del sector.
Asimismo, el cobre registró un aumento constante en su precio impulsado por la alta demanda de insumos vinculados a la electrificación, la infraestructura tecnológica y las nuevas aplicaciones industriales, consolidando su posición estratégica en los mercados internacionales.
A pesar de este escenario favorable en materia de utilidades, los expertos advierten que la productividad de la industria continúa estancada y que los niveles de inversión en la exploración de nuevos yacimientos siguen por debajo de registros históricos, planteando el desafío de destinar recursos millonarios en la próxima década para garantizar el suministro futuro de minerales.
MLC