Pobladores de San Miguel Xoxtla lograron romper un cerco integrado por más de 500 elementos de la policía estatal para detener los trabajos de maquinaria pesada que realizaba perforaciones profundas en la Unidad Deportiva Pavigi. El despliegue de los cuerpos de seguridad había comenzado desde las primeras horas de la madrugada con el fin de resguardar la reanudación de las excavaciones.
La intervención policiaca generó momentos de tensión física cuando los manifestantes encararon las líneas de granaderos equipados con escudos y macanas. Durante el choque se registraron empujones y algunas personas resultaron con golpes, entre ellas mujeres y reporteros que cubrían la nota; sin embargo, la multitud logró rebasar la barrera para apoderarse del predio.
Una vez situados en el punto de extracción, los habitantes utilizaron palos, escombros, piedras, tierra e incluso estructuras de juegos infantiles dañados para rellenar completamente los dos agujeros que la maquinaria había logrado abrir. Con consignas en defensa del agua local, la comunidad tomó el control del parque deportivo mientras las patrullas retrocedían a las inmediaciones.
En el marco de una asamblea informativa, la regidora Aidé Pérez Marín respaldó a los vecinos al señalar que, según respuestas oficiales, el proyecto no cuenta con los permisos correspondientes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ni con la autorización del Ayuntamiento. Además, exhibió que los pozos existentes en la zona están extrayendo más de 300 litros por segundo, superando por mucho los volúmenes autorizados originalmente en los convenios.
La resistencia de la comunidad mantiene frenadas las maniobras en la zona, acusando que la extracción masiva busca abastecer a desarrollos residenciales de alto nivel en la capital en perjuicio de los pozos locales. Ante la movilización, la Secretaría de Gobernación estatal insistió en que el proyecto beneficiaría a la propia población, pero la comunidad ratificó que no permitirá más perforaciones sin una consulta formal.