La cadena minorista Walmart emitió un comunicado oficial en el que garantizó que no utiliza ni utilizará información personal, ingresos ni historial de compras de sus clientes para personalizar o modificar los precios de sus productos en anaquel. La aclaración busca disipar las inquietudes surgidas tras el despliegue masivo de etiquetas digitales en sus sucursales.
El director ejecutivo de la compañía, John Furner, enfatizó que la implementación de pantallas electrónicas en las repisas no tiene como finalidad aplicar «precios dinámicos» basados en la capacidad de pago del consumidor o en la hora del día. Detalló que las fluctuaciones en los costos responderán únicamente a cambios en los costos de transporte, insumos o promociones generales transferidas a los clientes.
La tecnología de etiquetas digitales sustituye a las impresiones de papel tradicionales y permite modificar la información en estantería mediante un sistema centralizado. Según datos de la empresa, esta modalidad ya opera en más de 2 mil 300 tiendas en Estados Unidos y se prevé extender a toda su red minorista para optimizar los tiempos de trabajo de sus empleados.
Asimismo, la empresa extendió estas garantías a sus herramientas de asistencia de compras impulsadas por inteligencia artificial, como su plataforma Sparky. Walmart aseguró que el sistema no recopilará datos para encarecer productos ni para ocultar opciones de menor precio a los usuarios que realicen búsquedas en su catálogo digital.
El pronunciamiento se da en un contexto de escrutinio por parte de reguladores como la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), organismo que advirtió sobre los riesgos éticos y legales de que las corporaciones utilicen algoritmos para fijar precios individualizados basados en la vulnerabilidad o urgencia del comprador.