Un ingeniero de origen mexicano se convirtió en un testigo clave dentro del proceso judicial de gran escala que enfrenta la empresa tecnológica Meta en Estados Unidos, donde se le acusa de haber diseñado deliberadamente funciones en plataformas como Instagram y Facebook para inducir patrones de adicción en niñas, niños y adolescentes.
Durante su comparecencia ante el tribunal estadounidense, el especialista en sistemas e informática aportó testimonios y elementos técnicos sobre el desarrollo interno de los algoritmos de recomendación, la implementación del despliegue infinito de contenido (infinite scroll) y las notificaciones automáticas diseñadas para maximizar la permanencia de los usuarios jóvenes frente a las pantallas.
La declaración del excolaborador respalda las acusaciones presentadas por decenas de fiscales generales de diversos estados, quienes argumentan que la compañía conocía los efectos adversos que estas herramientas generaban en la salud mental de los menores —tales como ansiedad, depresión y trastornos del sueño— y optó por priorizar el tiempo de uso y los ingresos publicitarios por encima del bienestar de la infancia.
Por su parte, la representación legal de Meta ha rechazado las imputaciones, argumentando que la empresa cuenta con herramientas de supervisión parental, límites de tiempo de pantalla y filtros de contenido para proteger a la audiencia infantil. Asimismo, la defensa busca desestimar el alcance del testimonio del ingeniero, señalando que los sistemas analíticos no fueron diseñados con el fin de generar afectaciones a la salud de los usuarios.
Este litigio sienta un precedente internacional en la regulación de las empresas de redes sociales y la responsabilidad penal o civil de los gigantes tecnológicos frente a los impactos psicológicos en menores de edad, en un debate legal que podría derivar en cambios estructurales en los mecanismos de funcionamiento de las aplicaciones digitales a nivel globa