En un esfuerzo por transformar el desarrollo social a través de la participación ciudadana, el gobernador del estado de Puebla, Alejandro Armenta Mier, encabezó la entrega de 118.1 millones de pesos destinados al arranque de 508 proyectos de infraestructura comunitaria en la capital poblana.
El programa, denominado «Obra Comunitaria», busca empoderar a los habitantes permitiéndoles decidir, administrar y ejecutar las obras que realmente necesitan sus colonias y juntas auxiliares.
Ciudadanos al control del presupuesto
A diferencia de los esquemas tradicionales de obra pública, este modelo basó la selección de proyectos en asambleas comunitarias directas. Las acciones aprobadas se concentrarán en rubros clave como deporte, cultura, educación, salud y proyectos productivos, impactando directamente a las microrregiones 9, 10, 11, 16, 17, 19 y 20 del municipio de Puebla.
Durante el evento, la secretaria de Bienestar, Laura Artemisa García Chávez, resaltó que la transparencia del programa está garantizada gracias a la misma comunidad. En particular, la funcionaria subrayó el papel de las mujeres, quienes asumieron las tesorerías de los comités ciudadanos para asegurar que cada peso se aplique con honestidad y eficiencia.
«Hacer más con menos es posible cuando el gobierno y los ciudadanos se coordinan de manera directa», coincidieron las autoridades al destacar la vinculación entre el estado, el municipio, las juntas auxiliares y las delegaciones vecinales.
Proyección histórica en infraestructura social
El mandatario estatal, Alejandro Armenta, detalló que esta entrega en la capital es solo una parte de una estrategia financiera de gran alcance. Para este 2026, el programa cuenta con una bolsa global de 1,500 millones de pesos, y adelantó que la meta para el 2027 será ambiciosa, proyectando una inversión de 2,000 millones de pesos para continuar rescatando el tejido social en todo el estado.
Con este arranque, Puebla capital inicia una etapa de dignificación de espacios públicos bajo un esquema donde la comunidad ya no es solo espectadora, sino la principal constructora de su propio bienestar