Andrea Kimi Antonelli volvió a escribir una página memorable en su trayectoria dentro de la Fórmula 1 al conquistar el Gran Premio de Mónaco (una de las carreras más prestigiosas del calendario), consolidando además su liderato en el Campeonato Mundial de Pilotos.
El piloto de Mercedes partió desde la pole position y mantuvo el control durante una carrera marcada por accidentes, abandonos, sanciones y una bandera roja que obligó a detener temporalmente la competencia en las calles del Principado.
Antonelli resistió durante muchas vueltas la presión de Lewis Hamilton, quien finalizó en la segunda posición para darle a Ferrari un resultado importante que los mantiene en la pelea por los títulos en juego de esta campaña (aunque los italianos están a 66 puntos de Mercedes).
El podio fue completado por Isack Hadjar tras una jornada caótica para varios de los favoritos; ejemplo de ello ocurrió desde la primera vuelta, misma en la que Max Verstappen (que había arrancado desde la primera fila) sufrió un problema en la unidad de potencia de su monoplaza y tuvo que abandonar de inmediato.
Los problemas continuaron conforme avanzó la prueba y Charles Leclerc (ganador en casa un año antes y una de las principales esperanzas de Ferrari) quedó fuera tras impactarse contra las barreras en la parte final de la competencia.
¿Por qué tanto accidente?
La degradación del asfalto provocó múltiples incidentes y obligó a la dirección de carrera a desplegar el coche de seguridad y posteriormente una bandera roja, situación poco habitual en un circuito donde normalmente la estrategia suele ser el principal factor de decisión.
Con este resultado, Antonelli alcanzó su quinta victoria consecutiva de la temporada y amplió considerablemente su ventaja en la clasificación general, afianzándose como la gran revelación del campeonato a sus apenas 19 años.
La conquista adquiere una dimensión especial al tratarse de Mónaco, considerado junto con las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans como una de las pruebas más prestigiosas del automovilismo mundial