La histórica celebración del Domingo de Ramos no pudo realizarse en la Iglesia del Santo Sepulcro, luego de que autoridades de Israel restringieran el acceso al recinto en medio del conflicto que involucra también a Irán y Estados Unidos.
De acuerdo con el Patriarcado Latino de Jerusalén, la medida impidió por primera vez en siglos que se celebrara esta misa en uno de los templos más sagrados del cristianismo, lo que calificó como un hecho grave y sin precedentes.
Reportes señalan que elementos de seguridad bloquearon el ingreso al lugar, incluso para líderes religiosos como el cardenal Pierbattista Pizzaballa, quien acudía sin carácter público. También se suspendió la tradicional procesión desde el Monte de los Olivos debido a las limitaciones impuestas a reuniones.
Las restricciones forman parte de las medidas de seguridad implementadas en Jerusalén, donde se han cerrado varios sitios religiosos, incluyendo el complejo de Al Aqsa y el Muro de las Lamentaciones, además de limitar el acceso a la Ciudad Vieja.
La institución religiosa criticó la decisión al considerarla desproporcionada y contraria a la libertad de culto, pese a que, aseguró, ya se habían tomado medidas para cumplir con las disposiciones, como evitar concentraciones y optar por transmisiones a distancia.
Asimismo, denunció que durante el Ramadán también se registraron restricciones similares, con impedimentos para el acceso de fieles y operativos para dispersar reuniones en espacios cercanos a los sitios sagrados.