Este 1 de febrero de 2026, habitantes de San Petersburgo, Rusia, fueron testigos de un inusual fenómeno óptico que transformó el cielo nocturno en un espectáculo poco común.
La luz de la luna se refractó al atravesar cristales de hielo suspendidos en la atmósfera, dando lugar a la apariencia de cuatro lunas alineadas.
Este efecto, conocido como paraselene, ocurre cuando las bajas temperaturas favorecen la formación de cristales de hielo que actúan como prismas naturales, multiplicando la imagen del satélite. El fenómeno fue captado en fotografías y rápidamente llamó la atención por su rareza y belleza.
Especialistas explican que, aunque no representa ningún riesgo, este tipo de eventos son poco frecuentes y dependen de condiciones atmosféricas muy específicas, lo que hizo del cielo de San Petersburgo una escena excepcional.